domingo, 30 de agosto de 2015

MAURO SE FUE

Aunque es cierto eso de que lo único tenemos seguro en la vida es la muerte, no menos cierto es que algunos lamentablemente se nos van antes de que les llegue su fecha de vencimiento.


Plaza de Cisneros

Recordar a Mauro es recobrar la fe en la humanidad. Es que a pesar de su juventud estaba lleno de tantas cualidades que lo convertían en un ejemplo de vida.

Siempre alegre y optimista, siempre lleno de proyectos que comenzó a hacer realidad cuando tenía unos doce años.

El timbre de la puerta sonó al medio día de un domingo cualquiera. Abrí y lo primero que vi su espontánea sonrisa. 
Ya sentados en el patio de la casa me comentó que quería comenzar a ayudar económicamente a su familia vendiendo paletas en la plaza de Cisneros. Necesitaba “Un plante” de tres mil pesos para comprar el primer surtido de helados, la nevera de “Icopor” se la prestarían en la agencia distribuidora.

Con mucho gusto le facilité el pequeño capital para que emprendiera su proyecto y nos despedimos no sin antes recomendarle que se cuidara mucho, pues el sector de Guayaquil no era muy seguro.

Me quedé un poco preocupado al saber que estaría solo en medio de esa congestionada y desorganizada plaza, que ya se había convertido el lo que se conocía como mercado de El Pedrero.

Eran como las ocho de la noche cuando volvió a sonar el timbre. Era Mauro que venía con la cara y la ropa sucia, como si hubiera estado en una carbonería.

Sin dejar de sonreír y más alegre que antes, me contó que había vendido varios surtidos de paletas, suficientes para regresarme los tres mil pesos y comprarse una “muda” de ropa.

Yo no quería aceptarle el pago y le dije que era mi contribución a su empresa, pero no aceptó. Así era él.

Me explicó entonces el motivo por el que llegaba tan mugriento, resultó que cuando se disponía a regresar, un comerciante le pidió que le limpiara la bodega de su almacén, y ni corto ni perezoso así lo hizo para ganarse unos pesos extras. Había descubierto el placer del trabajo y de ganarse la vida honestamente.

Desde muy pequeño su madre lo había dejado al cuidado de su tía, quien en compañía de su esposo lo habían acogido como un hijo más de la familia.

Siempre fue Mauro un buen hijo, buen hermano y buen amigo. No dudaba cuando había que colaborar o ayudar, era generoso por naturaleza.

Como su padre era radioaficionado no tardó él también en serlo. Lejos todavía estaban las redes sociales, pero esta afición hacía muy bien esa función en esos años ochentas y pronto consiguió una gran cantidad de amigos. 

Con el tiempo Mauro era casi parte de mi familia, y sin duda mi hermanito menor.

EL EMPRENDEDOR


Varios años después de las paletas me llamó por teléfono y me contó que estaba trabajando en una marquetería de su barrio. La siguiente llamada, no mucho tiempo después, fue para invitarme a conocer su propia marquetería. Es que había aprendido rápidamente el oficio y tenía alquilado un local para trabajar independiente.

Tan bien le fue que no tardó en tener un empleado mientras organizaba un nuevo negocio de venta de muebles modulares, que estaban muy de moda.

El patio de mi casa era como su refugio, donde me confiaba tanto sus proyectos como sus angustias. Y fue allí que me confió la triste historia del tío y su abuela.

Dudé mucho antes de publicar el siguiente capítulo, y mientras lo escribía sopesaba y analizaba si él estaría de acuerdo con ello, más ahora que el infortunio había roto definitivamente todos nuestros hilos de comunicación.


EL TIMO

Resulta que su abuelita estaba ya muy anciana y medio ciega. Vivía ella con su hijo, un sacerdote ya también entrado en años. Me dijo Mauro que un día llegó su tío con un documento en la mano y le pidió a su anciana madre que lo firmara, que se trataba de una autorización para reparar la casa. Ella impedida para revisar ese documento y confiada en su santificado hijo firmó sin dudarlo.

Vi a Mauro por primera vez llorar de indignación y rabia cuando me dijo que su tío había engañado a su abuelita, pues en realidad ese documento era el traspaso de la propiedad a favor de su hijo el curita.

 La tarde caía cuando nos despedimos Mauro se retiró acongojado a su casa, arriba de la loma.

Cierto día le conté como había aprendido a montar en bicicleta, gracias a que hace años existían sitios en los que las alquilaban. Igual le conté que también alquilaban historietas de moda: Superman, Batman, el pato Donald, la mujer maravilla, etc. Recuerdo que escuchó mis historias sin pestañear. 

No había transcurrido mucho tiempo desde esa conversación cuando me invitó a visitar su alquiladero de bicicletas, con renta de revistas incluído.

Amplió la oferta de su almacén de muebles con regalos y credenciales en vidrio que él mismo fabricaba.

Tenía dos cuentas bancarias y un título de capitalización. Sus negocios iban viento en popa, cosa que no afectó su naturaleza de persona sencilla.

EL CURA CAE

Volviendo a lo del sacerdote desnaturalizado les narro el fin de la historia. Mauro a pesar de tener solo catorce años estaba muy indignado con el mal proceder de su tío y comenzó a planear la forma de restituir la propiedad a su abuela, que ya entonces había sido desalojada de su casa.

Aprovechó una ocasión, en la que el cura salió hacia su parroquia para trepar un muro y entrar por la ventana furtivamente.  Conociendo las aberraciones del clérigo sabía que algo encontraría para presionarlo y  obligarlo a restituir la casa a la abuela.

En un armario halló lo que sospechaba, dentro de una pequeña caja había montones de fotos de jovencitos en situaciones y poses muy comprometedoras, que no detallaré por ser un asunto desagradable.

Como entró, salió, con la evidencia bien guardada en su mochila.

Al día siguiente llamó al clérigo y lo puso al tanto del material que le había sustraído. Quedó mudo el infame, que hasta casi se desmaya cuando le dijo que si no le devolvía la casa a la abuela, personalmente le llevaría todo al arzobispo.

En un acto que fue inexplicable para todos, menos para Mauro, el cura restituyó la casa a su anciana madre. 


LA  PARCA

La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo.
Isabel Allende (1942) Escritora chilena.


La muerte a veces ronda y aparece cuando menos lo pensamos.

Un viernes en la noche mientras el padrastro de Mauro se tomaba unas cervezas en la sala de su casa, la parca rondaba por la calle del barrio. Nada hacía presagiar que en cualquier momento sucedería algo que rompería violentamente su vida.

Al hermanastro de Mauro, un poco mayor que él, le encantaban las mujeres maduras, especialmente las casadas. Pero no calculó que meterse con la esposa del carnicero era algo poco recomendable. Es que el solo ver a ese malencarado hombre amolando los enormes cuchillos de la carnicería causaba espanto.

Como todo se sabe, esa noche el carnicero se enteró de los devaneos de su esposa con el mancebo, y sin pensarlo dos veces se metió el cuchillo más filoso en el bolsillo de su delantal y salió apresuradamente resoplando como un toro furioso.

Los vio en un rinconcito del parque, cual Romeo y Julieta. Decidido a defender su honor sacó el cuchillo y le mandó el primer lance, que fue esquivado gracias a los reflejos del muchacho. El carnicero, fuera de sí, continuó lanzando su feroz ataque en medio de la gritería y la estampida de la gente que corría espantada.

Alguien golpeó con fuerza la puerta de la casa de Mauro gritando: VAN A MATAR A SU HIJO…


Todo esto me lo contó Mauro mientras me enseñaba el pañuelo ensangrentado con el que limpió la cara de su padrastro moribundo. Y entonces sus lágrimas cayeron en ese pañuelo dejando constancia de su profundo dolor.


Pronto:
EL GRUPO JUVENIL

viernes, 28 de agosto de 2015

ASTROPUERTA SEPTIEMBRE 2015



Hola:

El evento del mes es el eclipse total de Luna que se observará en América (27 de septiembre) y el Oeste de Europa (28 de septiembre). Espectáculo a simple vista, con binoculares y telescopios; y oportunidad para realizar lindas astrofotografías.
Descargue acá la información básica sobre el eclipse.
En seguida los eventos del mes.
Saludos
Germán Puerta
astropuerta.com 
@astropuerta
En Facebook: German Puerta Restrepo

Principales eventos celestes de Septiembre 2015

Martes 1 – Ocultación de Urano por la Luna visible en Nueva Zelanda
Viernes 4 – Elongación máxima Este de Mercurio
Sábado 5 – Luna en cuarto menguante
Sábado 5 – Ocultación de la estrella Aldebaran por la Luna visible en el Este de Norteamérica, Europa y Rusia
Domingo 13 – Luna nueva
Domingo 13 – Eclipse parcial de Sol visible en el Sur de Africa y la Antártida
Lunes 21 – Luna en cuarto creciente
Miércoles 23 – Equinoccio
Domingo 27 – Luna llena
Domingo 27 – Eclipse total de Luna visible en América y el Oeste de Europa.
Martes 29 – Ocultación de Urano por la Luna visible al Sur de Africa

Principales efemérides históricas de Septiembre 2015

Martes 1 – 1979: La nave Pioneer 11 envía las primeras imágenes cercanas de Saturno
Jueves 3 – 1976: La nave Viking 2 aterriza en Marte
Martes 8 – 2004: La sonda Genesis se estrella en Utah, Estados Unidos, con muestras de viento solar
Viernes 11 – 1822: El Santo Oficio en Roma anuncia que las teorías de Copernico pueden enseñarse libremente
Viernes 12 – 1758: Charles Messier observa la nebulosa del Cangrejo, M 1 en su catálogo
Sánado 13 – 1959: Lunik 2, primera nave en impactar otro mundo, la Luna
Domingo 14 – 1769: Nace Alexander von Humboldt
Jueves 18 – 1977: La sonda Voyager 1 toma la primera foto de la Tierra y la Luna
Jueves 18 – 1980: Arnaldo Tamayo, cubano, primer latinoamericano en el espacio
Domingo 21 – 2003: La nave Galileo entra en la atmósfera de Júpiter
Martes 23 – 1846: Johann Galle descubre el planeta Neptuno
Miércoles 24 – 2014: India coloca la sonda espacial Mangalyaan en la órbita de Marte
Sábado 27 – 2008: El taikonauta Zhai Zhigang, primer chino en realizar una caminata espacial
Martes 30 – 1880: Primera fotografía de la Nebulosa de Orión

NOTA: Esta información puede transmitirse libremente.

ECLIPSE TOTAL DE LUNA

Septiembre 27 de 2015
Eastern Standard Time (EST) = UT -5 horas
Aporte de Germán Puerta para Retazos de la vida.



El Domingo 27 de Septiembre en Colombia se podrá observar un Eclipse Total de Luna.

Los eclipses resultan por una precisa alineación de los tres astros, el Sol, la Tierra y la Luna, y son consecuencia de la revolución de la Luna alrededor de la Tierra, algunas veces bloqueando el Sol -eclipse de Sol-, y otras pasando por la sombra de la Tierra -eclipse de Luna.

En los eclipses totales de Luna, ésta entra en la sombra de la Tierra justo cuando se encuentra en su fase de Luna llena, produciendo maravillosos efectos de colores que tienen la ventaja que se pueden observar sin riesgo a simple vista o con instrumentos.

El eclipse total de Luna del 27 de Septiembre se podrá observar en todas sus fases en América del Sur, Centroamérica, el Este de Norteamérica y al Oeste de Europa y Africa (lunes 28). En
Colombia se observará luego del atardecer cuando la Luna llena se eleva por el horizonte al Oriente.

El evento comienza con el primer contacto de la Luna con el área externa de la sombra terrestre, exactamente a las 7:11 pm (hora de Colombia). Esta fase de penumbra apenas produce un ligero oscurecimiento de la superficie lunar.

Los cambios notorios comienzan cuando la Luna entra en la región más oscura de la sombra terrestre, la umbra, lo cual sucederá a las 8:07 pm. En minutos los observadores notarán una sombra circular avanzando lentamente por la zona Oeste de la Luna, mientras ésta entra masprofundamente en la sombra terrestre.

El oscurecimiento de la Luna será a cada instante más evidente hasta que, justo cuando el disco lunar entra completamente en la sombra terrestre, -inicio del eclipse total de Luna a las 9:11 pm - ésta no desaparece sino más bien se enciende nuevamente con extraordinarios tonos rojizos y naranjas.

Este fenómeno que en la antigüedad generó toda clase de mitos y supersticiones, hoy es bien entendido puesto que la atmósfera de la Tierra actúa como un prisma y desvía parte de la luz solar, especialmente las ondas rojas del espectro, arrojándolas en la sombra terrestre. En esencia, lo que ilumina la Luna con sus tonos rojizos durante los eclipses es la luz de todos los atardeceres y amaneceres de nuestro planeta.

La fase total del eclipse tendrá una duración de 1 hora 12 min aproximadamente. El eclipse máximo sucede a las 9:48 pm. El eclipse total finaliza a las 10:23 pm. Luego las fases parciales
del eclipse se vuelven a presentar hasta que la Luna abandona la sombra terrestre a las 11:27 pm.

TIEMPOS DEL ECLIPSE TOTAL DE LUNA 
SEPTIEMBRE 27 DE 2015
Evento Hora de Colombia

Comienzo del eclipse penumbral 7:11 pm
Comienzo del eclipse parcial 8:07 pm
Comienzo del eclipse total 9:11 pm
Eclipse máximo 9:48 pm
Fin del eclipse total 10:23 pm
Fin del eclipse parcial 11:27 pm
Fin del eclipse penumbral 0:22 am
Los tiempos del eclipse para todos los países en su hora local y más información en
Ver más información en la página de la NASA

NOTA: Esta información pude transmitirse libremente

jueves, 13 de agosto de 2015

TODO LO QUE NECESITO

Poemas del alma.

Eduardo Faucheux nos comparte desde La Plata, Argentina, sus poemas del alma.

Eduardo es Guardavidas. Buzo deportivo y profesional. Director del Pozo Buceo. Capacitador en buceo de rescate a nivel nacional. Diplomado en Instructor en Salvamento Acuático y RCP de la Universidad Atlántida Argentina. Pero sobre todo es un ser humano que expresa de gran manera su sensibilidad a través de sus escritos y poemas del alma.

TODO LO QUE NECESITO


Quién nos puede predecir? 
Y quién nos puede prejuzgar?
Si bien, a veces, sabemos decidir,
muchas otras veces, no sabemos amar.

La vida es un juego; transcurre en solo sueños,
en los que a mis placeres y fantasmas me apego,
aunque más no sea en mis propios sueños pequeños.

A veces, muchas veces, cuando uno está solo y lo padece,
no todo aquello que nos acontece es tan malo como parece,
porque de la Nada que se mece entre cielos o entre infiernos,
durante horas, días y meses, o entre años o siglos sempiternos,
siempre alguien se aparece con sus alegrías y risas, que nos ofrece.

"Tenemos gran energía; fluye incesantemente entre nosotros; ella nos atrae y
nos repele, como midiendo fuerzas. Quién sabe qué rumbo tomará en ese loco vaivén... 
Posiblemente estamos destinados a encontrarnos solo para descubrir ciertas cosas de nosotros mismos que no conocíamos y apenas sospechábamos."

Porque nadie se merece penar, por más que rece,
o que tenga un martes trece, pues la dicha nos florece
en medio de problemas o reveses, si la Amistad se aparece.
Así, la desdicha fenece cuando la sonrisa y la poesía se nos ofrece.

"Aún en el caso de que jamás nos encontremos o que jamás volvamos a tener
contacto de ningún modo, podemos quedar indeleblemente marcados en este encuentro.
Sentimos que hemos crecido en este tiempo al intercambiar sentires y pensamientos 
y que nos hemos magnetizado con nuestras personalidades."

Entonces, cuando todo te parezca que está perdido... 
Y cuando todo te parezca que se ha arruinado... 
te quedará la virtud de lo ya has aprendido
y un poco de esperanza, al desesperado.

"Estas historias suelen ser tan intensas,
tan subyugantes y tan satisfactorias en tantos aspectos,
que simple y sencillamente son privilegios vivirlas, sin importar sus desenlaces."

Mientras todos ellos hablan, haz tu vida plena. Mientras ellos critican, tú persevera.
Porque eres tú quien hará de tu vida, las escenas, de la vida propia, que tú esperas.
Como un témpano en la quietud de un mar antártico, puedo parecer solo y frío...
quizás me muestre egoista propietario exclusivo de mi propio libre albedrio...

Y cuando tú creas que los castillos que mentalmente yo me había construido,
se derrumban, exánimes, siendo solo ilusiones de sueños aún no dormidos...
y aún cuando yo crea que nuestros ánimos no han quedado en amigables destinos,
"¡siempre estaremos agradecidos por la feliz circunstancia de haber cruzado nuestros caminos!"

¡No debemos esperar que el tiempo se nos vuele! Disfrutemos hasta de aquellos malos momentos!
Resguardémonos en paseos solitarios, en poemas o en algunos soñadores y vagos pensamientos...
¡Hagámonos de tiempos exclusivos para nosotros, que son tiempos más valiosos que preciosas gemas!
porque hay momentos que nos hacen saber que vale la pena vivir, en medio de todos nuestros problemas.
Si deseamos que el tiempo se nos pase rápido... ¡él pasará! y nos perderemos de vivir más horas buenas,
así que ¡quién entiende, a fin de cuentas, esas cosas! de esas cosas que nos alegran o que nos apenan... 

Porque solo hay un lugar único en el mundo donde nadie puede llegar buceando tan profundo;
donde conjugan fantasiosas aguas diamantinas con la aparición de estrellas vespertinas... 
Donde se resuelven o crean todos los problemas, metiendo en ese "pozo" los dilemas,
ya que en aquellos avatares que, día a día, nos avasallan las risas y alegrías, 
podrás encontrar en tu alma misma las distintas facetas de ese prisma.
Donde te encontrarás que en esa soledad estará tu mejor compañía,
cuando extravíes, quizás, alguna amistad en la que tú tanto creías.

"Un día de estos -que no es hoy-, me sentaré a reflexionar sobre ésto". ¡Eso espero!
Así que, para mis futuros recuerdos, ahora, entonces, lo dejo  aquí, bien escrito:
Que cuando creo estar seguro que estoy necesitando las cosas que yo quiero,
felizmente, siento la dicha de haber recibido...  ¡todo lo que necesito!


Eduardo Faucheux

Martes, 13-05-2014


miércoles, 12 de agosto de 2015

MEDELLIN VIEJITO



Entre los grupos de Facebook hay varios dedicados a compartir historias y fotos antiguas de Medellín. Entre esos grupos está uno llamado Medellín viejito, creado por mi amigo Eduardo Gallón Cañas, un enamorado de la historia de la ciudad. Desde su creación ha publicado miles de fotos que nos transportan a esos tiempos idos que sin duda le sirven de referencia a esta ciudad que se ha ido transformando sin olvidar retomar cosas de un pasado que no deja de sorprendernos.

Tengo la suerte de pertenecer al grupo de administradores del grupo que ahora tiene clara su filosofía para buscar y compartir las fotos más hermosas e interesantes que se conservan en las colecciones de varias entidades como la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, Empresas públicas de Medellíin EPM, Municipio de Medellín, Viztaz, etc. Igual los miembros nos comparten fotos tanto de colecciones particulares como de intercambio con otros importantes grupos dedicados a la misma tarea.

Este es el enlace al grupo: MEDELLÍN VIEJITO

Reglamento del grupo Medellín viejito.

1. El objeto del grupo es el de publicar fotos antiguas de Medellín.
2. Consideramos que fotos posteriores a 1990 no aplican a nuestro grupo, salvo excepciones que por tener una cualidad o ser de interés serán consentidas por los administradores.
3. Los temas pueden ser de lugares, gente, historias o cosas del Medellín viejito.
4. Que bueno que citen la fuente de la foto, autor o propietario. Igual la fecha, aunque sea aproximada.
5. Ante todo respeto entre los miembros del grupo. No se deben hacer comentarios hostiles ni discriminatorios.
6. Que bueno que le den un vistazo a las fotos publicadas, así se evitan las repeticiones que llegan a ser molestas. Si tu foto está repetida se te puede solicitar que la elimines, pasado un tiempo la podremos eliminar directamente.
7. Esas fotos en tus álbumes pueden ser maravillosas. Compártelas.
8. Escribir con mayúscula equivale a gritar. Si por error lo haces tienes la opción de editarlas de nuevo
9. La publicidad, comentarios o fotos que no se remitan al tema de grupo serán eliminados.
10. Luego de ser aceptada tu solicitud en el grupo se entiende que estás de acuerdo con las normas.

Entonces ánimo, a disfrutar las bellas fotos e historias de nuestra querida ciudad.

lunes, 10 de agosto de 2015

LOS TRANVÍAS EN MEDELLÍN

Los Tranvías y Trolebuses de
M E D E L L Í N
C O L O M B I A
por Allen Morrison

Así comienza Allen Morrison su estupendo artículo sobre la historia de los tranvías y trolebuses de Medellín:

"La segunda ciudad más grande de Colombia, capital del departamento de Antioquia, se extiende sobre el valle formado por el río Medellín, aproximadamente a 200 km al noroeste de Bogotá. Su altitud es de 1.500 m. La población de la ciudad en 1930 era de cerca de 100.000. Hoy el área metropolitana tiene 3,7 millones de habitantes".

Morrison hace un minucioso estudio de este interesante proceso de transporte en Medellín, que ahora ha evolucionado hasta llegar al servicio del Metro,  el metrocable y ahora de nuevo el tranvía. 

Solo nos queda por rescatar el Ferrocarril de Antioquia, lo cual nos ofrece el doctor Luis Pérez Gutierrez, candidato a la gobernación de Antioquia, al cual me adhiero por muchas otras aspiraciones importantes que tiene su programa de gobierno.

He preferido compartirla en el blog para agilizar la consulta de los amantes de nuestra historia.

A Allen Morrison mil gracias por su excelente investigación.

Las siguientes imágenes son capturas que hice del documento original  de Allen Morrison. Hacer click sobre ellas para agrandarlas..

Dar click sobre la foto para verla grande

Medellín inauguró el alumbrado eléctrico de sus calles en 1885, pero no consideró la tracción eléctrica hasta bien entrado el siglo XX. La Empresa de Tranvías Eléctricos, fundada en 1919, fue reorganizada como el Tranvía Municipal de Medellín en 1920, cuando su franquicia fue adquirida por un organismo estatal, las Empresas Públicas Municipales. El TMM/EPM ordenó doce tranvías de 2 ejes tipo “Birney Safety Car” desde J. G. Brill el 24 de junio de 1920, comenzó la construcción e inauguró la primera línea de tranvías eléctricos de la ciudad, desde Parque Berrío hasta América, el 12 de octubre de 1921.




Tranvías en el parque de Berrío















Además de sus líneas de tranvías eléctricos, el TMM también construyó una línea de tracción a gasolina de 5 km hasta El Poblado en 1925 [ver mapa]. Fueron comprados tres tranvías con motores de combustión interna a la Edwards Railway Motor Car Co. de Sanford, Carolina del Norte, Estados Unidos. Pero el servicio tuvo una corta vida y no se han encontrado fotografías de los carros a gasolina del TMM. La línea a El Poblado fue electrificada en 1927 y extendida hasta Envigado en 1929.

Las líneas suburbanas del Tranvía Municipal eran pintorescas. La línea Belén [ver mapa] cruzaba el río Medellín por su propio puente de acero. Este carro está decorado con pancartas y banderas –tal vez debido a la inauguración de la línea en 1926 [tarjeta postal, col. 
(en orden de publicación)















La línea Aranjuez cerró y con ella desapareció el sistema de tranvías de Medellín en algún momento de la segunda mitad del año 1951. No se encontró la fecha exacta. La era de los tranvías eléctricos de la ciudad había durado solamente 30 años.
El tranvía número 61 se ha preservado.



En Medellín era tarde para instalar tranvías eléctricos, la Ciudad de Panamá ya los tenía en 1893, pero Medellín fue pionera en otras formas de transporte urbano. Fue una de las primeras ciudades de América Latina en operar autobuses eléctricos (Trolebuses). 

El Tranvía Municipal de Medellín compró dos trolebuses de la compañía inglesa Ransomes, Sims y Jefferies en 1928 y abrió la línea de Los Angeles el 12 de octubre 1929, exactamente ocho años después de que corrió su primer tranvía eléctrico. Más tarde se compró más trolebuses, construyó sus propios trolebuses, y abrió una segunda línea, La Toma, en 1934. Esta fotografía rara, muestra un trolebús Ransomes en la línea de Los Angeles.






Trolebus de la Universidad Pontificia Bolivariana

Nuevo tranvía de Ayacucho


BIBLIOGRAFÍA

Medellín. Empresas Públicas Municipales. Informe. Los informes anuales de las décadas de 1920 y 1930 proporcionan excelentes datos sobre la instalación y la operación de los tranvías y trolebuses de la ciudad.

Alfredo Ortega Díaz. Ferrocarriles Colombianos. Bogotá, 1920-1949. El capítulo “Tranvía de Oriente de Medellín”, p. 271, presenta buena información técnica e histórica.

R.A. Bishop. The Electric Trolley Bus. Londres, 1931. Fotografía y breve descripción de los trolebuses de Medellín, p. 77.

Medellín. Empresas Públicas Municipales. Plano General de Medellín, escala 1:10.000. Medellín, 1931. Magnífico gran plano de la ciudad que muestra las rutas de los tranvías, incluso la larga línea Envigado, detalladamente.

Colombia. Departamento de Antioquia. Anuario Estadístico. Varias ediciones de las décadas de 1930 y 1940 presentan estadísticas sobre el funcionamiento de los tranvías de Medellín.

U.S. International Trade Office. Industrial Reference Service, vol. 4, parte 1, Nº 2 (febrero de 1946). Estudio sobre el transporte de 1945 describe la operación y las finanzas del “Medellín Street Railway”.

E. Livardo Ospina. Una Vida, Una Lucha, Una Victoria: Monografía Histórica de las Empresas y Servicios Públicos de Medellín. Medellín, 1966. La historia del tranvía, pp. 136-143, ¡dice que el sistema cerró en 1946! (Cerró en 1951.) La fotografía de la línea Envigado, mostrada anteriormente, fue copiada de una ilustración frente a la p. 190.

Colombia. Departamento Nacional de Estadística. Medellín en Cifras: Ciudad tricentenaria, 1675-1975. Bogotá, 1976. “Movimiento del Tranvía Municipal desde su Inauguración”, p. 246, registra el tamaño del sistema, el material rodante y los pasajeros transportados entre 1921 y 1951. Confirma que el sistema cerró este último año.

Uriel Ospina. Medellín Tiene Historia de Muchacha Bonita. Medellín, 1976. “Unos Armatostes Llamados Tranvías”, pp. 111-114, es un colorido y cariñoso homenaje a los tranvías de la ciudad.

Lisandro Ochoa. Cosas viejas de la villa de la Candelaria. Medellín, 1984. “Primer Tranvía de Medellín”, pp. 166-169, describe la instalación de la línea de carros a tracción animal –la que, a diferencia de otras fuentes, este autor dice que fue inaugurada el 22 de octubre (no el 23 de enero) de 1887.

A. L. Minter. Medellín City Transport: A History. Sandwich (Inglaterra), 1991. Impresionante historia de 67 páginas, con énfasis en los tranvías. Mapas, tablas y muchas fotografías. [Ver más adelante.]

“Los Años Felices del Tranvía” en El Colombiano (Medellín), 26/11/1995. Artículo periodístico a página completa sobre los tranvías de Medellín, que incluye una llamativa vista aérea de dos carros Birneys.

A. L. Minter. “Medellín City Transport: A History” en Tramway Review (Londres): parte 1 en el #172 (Invierno de 1997); parte 2 en el #173 (Primavera de 1998). Versión condensada y levemente revisada del texto citado anteriormente. Nuevo mapa.

Juan Santiago Correa. Urbanismo y Transporte: El Tranvía de Medellín (1919-1950). Bogotá, 2003. Excelente investigación sobre el desarrollo económico de la ciudad, con énfasis en sus tranvías. Fotografías. El artículo completo puede ser descargado (como pdf) aquí.

Fundación Museo del Transporte de Antioquia. Descripción y fotografías del tranvía preservado número 61.

Robert Schwandl. El mapa Urban Rail del Metro de Medellín mostra los teleféricos y el nuevo Tranvía Ayacucho.

Ver también Los Tranvías de Barranquilla
Los Tranvías de Bogotá

ELECTRIC TRANSPORT IN LATIN AMERICA

 Si tiene comentarios, críticas o sugerencias, 
por favor envíeme un correo electrónico. 
Leo y escribo español.

Este sitio fue colocado en línea el 4 de enero de 2008

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EN EL TIEMPO DE UPA

Hubo en el tiempo de upa costumbres, que si entonces eran comunes, ahora podrían parecer exóticas. Algunos que aún andamos por este mundo las vivimos en carne propia y creo que debemos contarlas para que no se pierdan en la bruma del olvido. Rememorando estas cosas encuentro que de muchas hemos prescindido sin problema, pues fueron solo veleidades del momento, pero en cambio muchas otras son de deseable retorno, pues constituyen la preservación de nuestra educación y cultura.

Igual que en la entrada del diccionario paisa me gustaría recibir los aportes y recuerdos del los lectores para engrosar esta lista de cosas idas, que subyacen en los retazos de sus vidas.

Hubo un tiempo  en el que:

Las señoras asistían a misa con chalina y misal. Los señores usaban sombrero de fieltro, pisacorbatas y mancornas.


Bus municipal de Medellín
En los años cincuentas los buses municipales de Medellín tenían torniquetes, que solo dejaban acceder al servicio luego de echarles diez centavos. Los conductores siempre iban de camisa blanca, pantalón gris, corbata y  quepis. Esos buses hacían un recorrido entre el barrio Aranjuez y La América. Hubo otra ruta que iba de La América hasta el barrio Sucre, eran de color amarillo. Del tranvía solo recuerdo los rieles y las catenarias que perduraron mucho tempo luego de que se suspendió el servicio. Muy bueno sería recibir algún aporte de los que tuvieron la suerte de conocerlos. 

No sé en qué año se instalaron los primeros semáforos en Medellín, lo sí que recuerdo es a los policías de tránsito parados sobre tarimas de madera dirigiendo la circulación de los automotores.

En ese tiempo abundaban los avisos de neón, eran coloridos y algunos simulaban movimiento, guardando las proporciones, similares a los que se ven hoy día en Las Vegas.


Hubo un tiempo en el que todos los niños usábamos pantalón corto, jugábamos a las bolas (canicas), corríamos impulsando un aro de caucho con un palito, teníamos un caballito de palo y siempre les pedíamos la bendición a los padres antes de acostarnos o salir a la calle. Cuando los niños llegábamos a los doce o trece años empezábamos a usar pantalón largo y nos decían “Los pernipeludos”. Al cumplir quince años los niños y niñas ya éramos “Cocacolos”.

Si nos encontrábamos al padrino lo saludábamos diciéndole: “La bendición del altar padrino”. Si nos encontrábamos a un sacerdote le pedíamos la bendición, y si era el Santísimo al que nos topábamos en el camino, nos arrodillábamos con mucho respeto inclinando la cabeza. 

Los niños siempre tratábamos a los mayores de: Señor, señora, señorita, a nuestros padres de: Apá y amá, a los abuelos de apito y amita. Una orden de los padres era ley, de los profesores, acato.
Iré agregando otras cosas que recuerde, o que ojalá nos aporten, los que lean esto.

viernes, 7 de agosto de 2015

LA PELA

Pela: Quitar la cáscara a una fruta - Dejar sin dinero a alguien: Lo pela - Cortar mucho pelo - Desprendimiento de piel por insolación u otros motivos - Desenfundar un arma: Le peló la pistola - Ganar a todos en juegos de azar: Los pela a todos. - Jugársela toda para conseguir un fin: Darse la pela - Enojarse por algo: Este tipo me la pela.

Esta palabra como que tiene muchos usos en el idioma español y en los modismos de los países hispanohablantes, pero, al menos en Colombia, tiene un significado poco grato.



Es que una pela en estos lares es fuera de dolorosa, humillante. Y solo me referiré a las pelas domésticas, no a las públicas ya que esas son asunto de agresión física y lesiones personales.

Es que en tiempos pasados una pela era un castigo físico que se usaba para corregir las pilatunas o desobediencias de los hijos. Se usaba la *correa para azotarlos generalmente en la nalga, pero en el forcejeo no era raro que recibieran los golpes en cualquier otra pate del cuerpo. 
*"En Antioquia se la dice a la correa “Martin Moreno,  que quita lo malo y pone lo bueno”.

Estos castigos variaban de intensidad de acuerdo a la falta, entre leve, grave o gravísima. Esa calificación era hecha por los padres generalmente  sin mucho criterio. Igualmente se usaban muchas otras cosas para aplicar los castigos: Chanclas, palos, cables eléctricos etc. 

Había padres pegaban pelas muy suaves, solo como para que constara que no aceptaban el mal comportamiento en la casa o fuera de ella. Por suerte yo tuve esa opción.

En cambio otros aplicaban el castigo con tal violencia, que ya habría que considerarlo abiertamente como agresión física, algunas veces grave. Se conocen casos de madres que han quemado las manitas de sus hijos por haber tomado sin permiso unas monedas para comprar dulces.

Tuve en la escuela un compañero de clase que me contaba que su padre para castigarlo lo desnudaba para luego colgarlo, atado de sus pies, a una viga alta de la casa, entonces lo azotaba con un cable eléctrico hasta que se cansaba. En ese tiempo parece que las leyes poco protegían a los niños de esos abusos.

Ahora este asunto es muy diferente y los padres o adultos que maltraten a un niño de esa forma pueden terminar en la cárcel.

En la mayoría de nuestras casas esto de las pelas era algo más bien folclórico, tanto que al recordarlo hasta nos provoca risa. Recordar al papá o a la mamá, correa en mano, correteando por la casa tras un muchacho travieso, que más bien parecía un mico, que hasta se subía a los escaparates para evadir su castigo es casi una comedia.


En la escuela me tocó cuando aún se aplicaba eso de. “La letra con sangre entra”. En verdad la cosa no llegaba a tanto, pues la maestra se limitaba a pegarnos un reglazo en la palma de la mano para castigarnos cuando no hacíamos la tarea. En el tiempo de upa si parece que el castigo era cosa seria.

Aunque ahora no estoy de acuerdo con las pelas, reconozco que no he visto a nadie que se haya traumatizado por haberlas recibido cuando eran niños. Me refiero a las pelas que llamo “folclóricas”, la de mi amigo al que colgaban del techo es otra cosa.


Pela psicológica
Olvidaba mencionar que también a veces se aplicaban “Pelas psicológicas”. Estas son más graves y casi siempre dejan secuelas indeseables. Decirle constantemente a un niño que es un bueno para nada, bobo, tonto, feo, etc., mina la autoestima del niño/a, convirtiéndolo en una persona insegura e introvertida. Por favor, no hagan esto nunca.

EL MALTRATO Y EL CASTIGO

Hay una gran diferencia entre el maltrato y el castigo, aunque me sigue sonando mal lo de castigo, más cuando debe aplicarse a niños. Retomemos:

EL MALTRATO Y EL CORRECTIVO.

¿Ven?, suena mejor y más coherente. Olvidémonos del castigo, tanto del físico como del psicológico. Aún más, olvidémonos del folclórico. Ese funcionó bien para nosotros, pero ya prescribió. Los niños ahora son otra cosa. Una generación de pequeños sabios. 


Acaso quién no se ha sorprendido con sus respuestas y sus conversaciones tan fluidas. Es hora de pensar en otras maneras de corregir, quitándoles un día de televisión o de internet. Un día sin móvil o tableta. Les aseguro que eso funcionará mejor que las pelas. Si la falta es mayorcita, una prohibición de salir a jugar con sus amigo/as es muy efectiva.

Una pela a tiempo y bien dada (La folclórica), tenía sin duda un simbolismo que  muchas veces los padres desconocían. A través de esa vivencia, el niño iba construyendo una representación de la organización social y de las actividades sociales,  pronto interiorizaba una serie de normas sobre lo que debe y no debe hacerse, sobre lo que es deseable o indeseable en su comportamiento. Esto permite construir explicaciones del por qué es necesario y deseable hacer o dejar de hacer ciertas cosas, en el contexto en que se desenvuelve.

Los niños no necesitan padres golpeadores, urgen padres y maestros que los guíen y respondan sus preguntas.

domingo, 2 de agosto de 2015

CUANDO LOS BARCOS ERAN BLANCOS - II

OSCURIDAD… FRIO… MIEDO
Alberto López

La Ría de Bilbao en 1961. Fuente: Corporación Administrativa del Gran Bilbao
Era una ciudad gris, húmeda, velada por la niebla, los humos de las fábricas y una ligera y persistente cortinilla de lluvia que llamábamos sirimiri. En torno a la Ría que la cruzaba, giraba la vida de un rosario de barrios y pueblos donde las viviendas, las minas, la industria, los muelles portuarios y los restos de la agricultura se mezclaban en un caos total. Una ciudad lineal, enlazada en sus partes como las cuentas de un rosario sin solución de continuidad que acompañaban a la Ría hasta su salida al mar. 

Una vida presidida por el trabajo, sin apenas tiempo para el descanso y recreo con excepción de la fiesta dominical. Una ciudad industrial que, más parecía de los países protestantes del norte, pegados a una ética puritana en la que el trabajo es la vida, que de los países católicos meridionales, donde el trabajo es un sufrimiento, un castigo y una carga.

Por aquella Ría de hierro de aguas rojas y pardas, iluminadas durante la noche por el resplandor de los fogonazos de los altos hornos, subían y bajaban incesantemente barcos que dejaban tras de sí, una estela de acero. Barcos con mineral de hierro arrancado de las minas de Somorrostro que partían para la Europa desarrollada…

Cargueros de chatarra de los países avanzados que nos devolvían sus detritus, lo que no les servía después de exprimir nuestro mineral… Carboneros de Asturias e Inglaterra para alimentar nuestros altos hornos, que no eran nuestros, si no de ellos… Madereros que venían costeando el continente africano desde las selvas de Guinea, la última colonia de un viejo imperio decrepito que el franquismo había intentado volver a ensalzar con el resultado de una mueca trágica… Barcos viejos, a vapor, renqueantes, oscuros, sucios, como el Tramp Steamer de Maqroll el Gaviero, casi todos negros, cubiertos con polvos rojos del mineral de hierro o del negro carbón, mostrando tras la pintura desprendida de su piel, el óxido de su decrepitud y sus deficientes parcheos y repintados, que mi imaginación veía como ratas triponas, de los que tiraban pequeños remolcadores, negros como cucarachas, que los subían desde el puerto exterior hacia el interior de la Ría donde en sus muelles vomitaban sus bodegas y recogían una nueva carga.

Como los barcos de entonces, los coches, los taxis, las bicicletas, las motos, los autobuses y los trenes eran también negros. El humo de las chimeneas de las fábricas, la religión, las cruces, los curas, los frailes las monjas, los paraguas, la ropa, las boinas, el cine, la escuela, sus maestros, todo era gris o negro. Los trabajadores vestían de gris, y azul mahón hasta en su ropa interior. 

Muchas viudas de guerra se pusieron de luto y ya nunca se lo quitaron, y el luto se pasó a los hijos e hijas y a los otros hombres y mujeres que no tenían motivo para llevar luto. Pareciera como si el franquismo quisiera volver a la austeridad de la época gloriosa de los Austrias, donde el negro se convirtió en la moda del vestido impuesto por la aristocracia y la nobleza. 

La ciudad, donde todavía se hacían presentes algunos restos de ruinas de la guerra, estaba cubierta de una pátina sucia que dejaba en el ambiente la industrialización. Era como una pequeña Londres dickensiana. Los edificios ennegrecidos por la guerra, como los hombres, habían perdido sus colores originales, mostraban al aire sus canas y su decrepitud con sus desconchones y sus desnudos raseos de cemento gris de las fachadas. Los colores habían desaparecido del ambiente urbano. Incluso el campo y los montes, que habían tenido el verde deslumbrante de un país septentrional, se mostraban apagados y quemados por la guerra y el humo de las fábricas mezclado con la lluvia ácida. 

Era como si todo se hubiera pintado de gris. La humedad y el aire cargado de polvo de mineral y carbón que expulsaban las chimeneas y los altos hornos, lo hacían todo pegajoso y sucio. Hasta la lluvia era en ocasiones negra. 

Un mundo triste y oscuro, donde la gente caminaba encorvada, como llevando una pesada e invisible carga a sus espaldas.

En aquellos tiempos todos usábamos boina, de color negro, bueno…menos algunos señoritos de la capital, que la llevaban azul. La boina, entonces, no era para protegerse del sol, sino del frío, el agua y la suciedad. Sin embargo mi padre se permitió el lujo de tener una boina solo para los domingos. Fue un regalo de mi madre. Aunque mi padre salía poco, yo pienso que se la compró para que fuera elegante a la misa mayor.

¡Ay la misa!…La misa entonces, era algo muy importante. La escala de valores la imponía como el acto social más relevante de la semana y estaba muy mal visto no cumplir con lo que ante todo se consideraba un deber para con Dios y para con la Patria. La religión, como la patria, indisolublemente unidas, no era entonces una cuestión de ética, de moral personal o de amor. 

Era una cuestión de deberes, de obligaciones de formas… y también de miedo. La autoridad del párroco rebasaba en buena medida lo puramente religioso Su dedo acusador, señalando a aquel que no había cumplido con la obligación dominical, venía casi siempre acompañado de la visita de la policía y de la imputación por simpatía con los rojos. Además, si se había sido una vez rojo (para ser rojo bastaba con haber votado por la República) para el nuevo Régimen se era para siempre rojo, un pecado que ante la iglesia representaba una penitencia de por vida. Por eso, en el acto social de la misa, unos junto a otros, viéndonos y siendo vistos, todos rezábamos en forzosa unión, como decía el himno requeté, “defendiendo la bandera de la santa tradición”.

Una vez cumplida la obligación, cada uno se iba por sus propios derroteros, los hombres por una parte y las mujeres por otra, separados como en los bancos del interior del templo, unos a la derecha y otras a la izquierda, o como en la escuela, en las procesiones, en las comuniones, en las fiestas, en la gimnasia, en fin en casi todo. Los hombres tomaban el recorrido de los vinos en cuadrilla, el poteo o txikiteo de tasca en tasca, y las mujeres el de sus casas a preparar la comida después de una corta charla con otras mujeres a la puerta de la iglesia. 

El acto social de acudir a misa, se había convertido así en una especie de representación teatral, que en la semi oscuridad misteriosa del templo, se ofrecía en un idioma críptico, que solo dominaban los curas y que se llamaba latín. Una vez por semana el pueblo actuaba, repitiendo mecánicamente sesión tras sesión, la correspondiente perorata de rezos y cantos, de acuerdo a una disciplina casi militar que dominaba todos los aspectos de la sociedad. Para un Caudillo, bruto e ignorante como Franco, España solo podía ser un cuartel.

En aquellos tiempos hacía frío. Pero no era un frío como el de ahora. La temperatura podía ser la misma, pero el frío era diferente. El frío, aquél frío pegajoso se nos metía en el cuerpo y ya no salía ni en el verano. Las casas eran frías, los talleres eran fríos, las escuelas eran frías, las iglesias eran frías, los hospitales eran fríos, los cuarteles eran fríos… Por más que multiplicábamos los jerseys, la humedad, la sucia humedad, se metía dentro de nosotros, lo calaba todo, nos mordía como un perro y como la tos ya no nos soltaba. Era como si el frío no fuera algo meteorológico, como si estuviera en nosotros desde siempre, como si hubiera nacido con nuestro propio nacimiento.

Con el frío venía el miedo, que es como otra clase de frío. Miedo a la guerra pasada que, el régimen con su discurso machacón la seguía haciendo presente, miedo a la represión inacabable de la posguerra, a la guardia civil, a los curas delatores, a la miseria, a caer enfermo, a volver a pasar hambre, a que volviera el pasado, a la dureza del presente y a la oscuridad del futuro. Los discursos tanto de los dirigentes políticos, como de los maestros y los curas, que eran los únicos que podían hablar, solo perseguían infundir temor a la vida, al Dios vengador, al pecado mortal y al fuego eterno. Aquellos discursos eran los discursos del terror y del miedo.
Cuando nevaba, los niños apenas si jugábamos en la nieve. 

Más que un fenómeno para la diversión, la nieve representaba más frío. Su poética blancura apenas duraba unos momentos Al de poco de caer ya era oscura. Eran tiempos de barro. Hoy pensamos que nieva menos, pero no es verdad, es solo que lo sentimos menos. La nieve entonces era añadir frío al frío y sufrimiento al sufrimiento. Hoy es motivo de curiosidad y diversión. Pero hay ciudades, otras ciudades, donde hoy, todavía sigue nevando, como nevaba entonces en la ciudad de la Ría.

Nuestro mundo exterior no ofrecía muchas alegrías, era un mundo triste. A los niños de entonces nos robaron la infancia. Sin apenas aprender a jugar, aprendimos a trabajar. Nos hicieron mayores a la fuerza. Pasamos por la escuela y aprendimos a leer, sin saber qué es lo que había detrás de la lectura. Con aquella enseñanza, con la que se acababa odiando lo que al menos en apariencia se pretendía estudiar, los chicos del barrio acabaron resultando unos analfabetos funcionales. Con las lecturas en voz alta de la clase, nos hicieron odiar la poesía y El Quijote. Con catorce años, nos hicieron aprendices y nos condenaron al mundo adulto del taller y a las largas jornadas de un trabajo casi siempre embrutecedor. Yo escapé, casi de milagro. Una infancia sin juegos creó niños melancólicos, pero a su vez también soñadores. El frío y la necesidad de soñar nos metió en el cine y en buena medida, a algunos, esto nos salvó.

En las casas de la gente obrera no había libros y en la escuela tampoco. Además de la pobreza, el problema era la incultura general, de la que no se escapaban ni los obreros (unos caseros y otros emigrantes) ni los curas, ni los frailes ni las monjas, a cuál de ellos más ignorantes y embrutecidos que, enseñaban las letras del catón a golpes de vara de avellano.

En mi casa solo conocí dos libros: uno que describía las heroicidades del bando nacional en la guerra (mi padre lo compró para mostrar su adhesión al régimen como purga de haber votado al Frente Popular) ilustrado con unos dibujos del pintor del Régimen, Carlos Sáenz de Tejada, en los que con una influencia estética de los artistas fascistas italianos, plasmaba heroicos soldados del llamado bando nacional, heridos, muertos o a punto de morir en la batalla, recreándose en forzadas posturas manieristas y en sus cuerpos semi desnudos de una calculada ambigüedad. A mí me producían tanto un rechazo y miedo como una cierta atracción morbosa mezcla de sexo y muerte. 

Mi madre me tenía prohibido verlo, pero yo lo hacía a escondidas. El otro era uno de medicina que describía las enfermedades y recetaba soluciones caseras. Tenía dibujos describiendo el cuerpo humano en color, con las venas, los huesos, los músculos, el corazón, los riñones…todo muy detalladamente representado, pero con cierto recreo en la sanguinolencia, que, quizá me equivoque, creo apreciar en muchos libros de medicina. Este libro también me atraía, pero mi madre opinaba que no eran libros para chavales, así que durante años no llegue a tener un verdadero libro en las manos.

Nuestro padre compraba el periódico solo los domingos, y mis hermanos mayores cambiaban las novelas populares, de papel basto reciclado, en el quiosco, como hoy se alquilan películas de violencia y sexo, en una tienda que se atreven a llamar videoclub. Eran todas del oeste, grasientas y desvencijadas, donde morían casi todos menos la chica y el chico buenos. A los pequeños no nos dejaban leer aquellas novelas, pero las leíamos a escondidas. 

Llegaban forradas con papel de periódico y con sus lomos repasados una y otra vez con cola, para que no se desarmaran del todo. De entre todas ellas brillaba la serie de El Coyote, de José Mallorquí, cuyas ediciones están entre las mayores de toda la historia de la literatura. De todas maneras, donde los niños aprendimos la leer de verdad fue en los tebeos. El único dinero que yo necesitaba, era para comprar tebeos y para ir al cine. Era nuestra inversión para escapar de aquel ambiente frío, oscuro, represor y embrutecedor. 

Franco, a quien los libros le parecían un lujo prescindible, cerró muchas bibliotecas y redujo la producción de libros a la mínima expresión que demandaba su aparato de propaganda. La Dictadura no requería españoles que pensaran, si no que obedecieran. Por eso fue implacable, no solo con otras opciones políticas, si no también con las culturales. Así que tras la huida de la mayor parte de los intelectuales, artistas y científicos simpatizantes de la República, y el cierre de los círculos culturales y populares, el país se convirtió en un páramo cultural, y un barrio obrero como el nuestro, en un absoluto desierto. Pero el Régimen cometió dos grandes errores. Uno fue dejar que creciera el cine, pensando que tan solo se trataba de una distracción. El otro, abrir las puertas al turismo, a fin de recaudar fondos, hasta convertirlo en la industria nacional más próspera. Con el primero pudimos liberar nuestras mentes para poder soñar. Con el segundo conocimos a las extranjeras, verdaderas mujeres de carne y hueso, como las que habíamos soñado en el cine. 

Fueron dos grietas, por donde el Régimen comenzó a desangrarse, de forma mucho más importante, que lo que conseguían hacer la agitación y propaganda política de los partidos que luchaban desde la clandestinidad. Aquella dictadura del miedo, no se derroto por la lucha política más o menos heroica de los partidos democráticos. La verdad fue mucho más prosaica. Aunque murió matando, se hundió sola, cociéndose en su propio caldo, víctima de su desfase histórico y de su propia decrepitud, podredumbre y corrupción.