domingo, 29 de marzo de 2015

ASTROPUERTA MARZO DE 2015

Hola:
Festival de planetas en Marzo con Venus al Oriente, Júpiter toda la noche y Saturno en Scorpius saliendo hacia la medianoche.
El Jueves 12 de marzo a las 4 pm daré un charla titulada “Las nuevas crónicas marcianas”. Auditorio del Planetario de Bogotá. Invitados.
Enseguida los eventos del mes.
Saludos cordiales.
Germán Puerta
www.astropuerta.com 
@astropuerta
gpuerta@astropuerta.com.co

Principales eventos celestes de Marzo 2015

Jueves 5 – Luna llena
Jueves 12 – Conjunción de la Luna y Saturno
Viernes 13 – Luna en cuarto menguante
Viernes 20 – Luna nueva
Viernes 20 - Eclipse total de Sol visible en las Islas Faroe en al Atlántico Norte y parcial en Europa, Asia y Norte de Africa
Viernes 20 – Equinoccio
Sábado 22 – Ocultación de Marte por la Luna visible en Chile y Argentina
Viernes 27 – Luna en cuarto creciente

Principales Efemérides históricas de Marzo 2015

Domingo1 – 1966: La sonda Venera 3, primera nave en impactar otro planeta, Venus                  
Martes 3 – 1972: Lanzamiento de la nave Pionner 10
Miércoles 4 – 1835: Nace Giovanni Domenico Schiaparelli
Miércoles 4 – 1979: La nave Voyager 1 descubre los anillos de Júpiter
Sábado 7 – 1792: Nace el astrónomo inglés John Herschel
Domingo 8 – 1979: La nave Voyager 1 descubre volcanes activos en la luna Io de Júpiter
Viernes 13 – 1781: William Herschel descubre el planeta Urano
Viernes 13 – 1855: Nace el astrónomo estadounidense Percival Lowell
Sábado 14 – 1879: Nace el físico alemán Albert Einstein
Lunes 16 - 1926: El físico estadounidense Robert Goddard lanza el primer cohete con combustible líquido
Miércoles 18 – 1965: Alexei Leonov efectúa la primera caminata espacial
Lunes 23 – 1840: Primera fotografía de la Luna
Lunes 23 – 1912: Nace Werner von Braun
Lunes 23 – 2001: Cae la estación espacial MIR
Miércoles 25 – 1655: Christiaan Huygens descubre a Titán, luna de Saturno
Sábado 28 - 1749: Nace el astrónomo y físico francés, Pierre Laplace
Domingo 29 – 1974: La nave Mariner 10 envía las primeras imágenes cercanas de Mercurio          
NOTA: esta información puede distribuirse libremente.



MUERTE EN EL VIEJO MOLINO

Cuento corto de Mauricio Villegas Johnson

El detective Gila estaba descansando en Naas, hermosa población irlandesa cercana a Dublín, cuando lo llamaron para atender la extraña muerte de un hombre en una finca productora de trigo y lana. El joven nieto de la víctima, había llegado hacía poco de Holanda, y era el único heredero.

-¡Que horror!- Decían algunos, mientras Gila observaba el cuerpo separado de la cabeza del cadáver en el semipiso del viejo molino de viento.

La cabeza había caído por fuera de la ventana – Esa era su rutina, casi todo el año. - decía su vecino. –El molino se encargaba de triturar su trigo y él conocía muy bien su labor.  No entendemos su error fatal de asomarse a la ventana con las aspas en movimiento-

-Habíamos quedado de encontrarnos aquí. Me iba a enseñar cómo funcionaba este molino, pero por lo visto no lo dominaba del todo. Además en Holanda yo aprendí lo suficiente, pero el abuelo era terco.

El aspa que le separó la cabeza del cuerpo estaba teñida de sangre. Como una espada al cortar tiene más sangre en uno de sus lados, en el que reventó la aorta era más abundante y goteaba por su lado derecho. Para Gila lo extraño era cómo un viejo experto pudo caer en la trampa del viento. Era lo primero que se aprendía. Y algo muy extraño también, era la distancia de la que estaba separado el cuerpo de la ventana. ¡Más de un metro!

Pero su nieto dijo que así lo había encontrado.

A pesar de su apariencia de inocencia, detuvieron al nieto. Luego encontraron el azadón con el que lo había decapitado. Gila le dijo al asesino: -Tal vez era mejor haber oído a tu abuelo. ¡Los holandeses no lo saben todo acerca de estas máquinas¡ Te esforzaste mucho en pintar el aspa y en traer la cabeza hasta la yerba. Pero olvidaste algo, ¡En Irlanda los molinos de viento giran en el mismo sentido del reloj, al contrario que en el resto del mundo!
Pintaste el aspa al revés.

miércoles, 25 de marzo de 2015

LA BIBLIOTECA DEL COLEGIO

"La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta"
André Maurois  (1885-1967) Novelista y ensayista francés


Montague Dawson RMSA, FRSA (1895–1973)

Cuando cursaba el primero de bachillerato en el Liceo Nicolás Gaviria comenzó mi amor por los libros. Cuando uno tiene doce años solo piensa en jugar. En esa etapa de la vida cuando más que correr se vuela, poco o nada pensábamos  en los libros. Uno los veía lejanos  en los silenciosos salones de las bibliotecas.

Pero algo afortunado ocurrió ese año. Una mañana al ingresar al salón de clase nos sorprendimos al encontrar un mueble de madera con puertas de vidrio repleto de libros, que se convirtió de inmediato en tema de conversación.

Poco duró el murmullo sobre el origen de tan inesperado visitante pues el profesor entró con la lista de asistencia bajo su brazo. Don Arturo era nuestro profesor de historia, pero entre nosotros lo llamábamos Vespasiano, por la vehemencia con la que nos hablaba de ese emperador. Todos guardamos silencio y nos pusimos en pie, ese era el protocolo de respeto a los profesores que entonces se acostumbraba. Luego venía el saludo del maestro: - “Buenos días muchachos”.
-” Buenos días profesor”, contestábamos en coro para enseguida sentarnos.

En eso entró el rector, don Hernán Cardona, y despejó nuestras dudas sobre el  misterio de los recién llegados libros. Nos dijo que de ese día en adelante tendríamos diariamente una hora de lectura y que luego de que el profesor encargado abriera la chapa del mueble deberíamos escoger un libro que desde entonces nos sería reservado hasta que termináramos de leerlo. Mientas eso decía el rector nos mirábamos de reojo haciendo disimuladamente muecas de de desagrado. Que pereza, una hora diaria leyendo, hubiese sido mejor una hora de basquetbol, el deporte estrella del liceo. Era que en los descansos y en las clases de educación física solo se jugaba y se hablaba de baloncesto. El equipo del liceo era el campeón de la región y recibía con frecuencia poderosos equipos de la capital a los que se les atendía debidamente, ganándoles siempre.

El mejor partido que recuerdo fue uno que se jugó contra el quinteto de la Universidad de Medellín, que hasta tenía jugadores de la selección Antioquia.

Pensando estas cosas ya el señor rector se había retirado y Vespasiano, perdón, don Arturo, comenzó su clase de historia universal, que en honor a la verdad era muy entretenida.

La primera hora de biblioteca.

Luego del primer descanso un profesor abrió el mueble y nos invitó a que escogiéramos el libro que quisiéramos leer y que al terminar el tiempo deberíamos volver a colocar en su lugar. Con desgano fuimos tomando cada cual su libro y nos sentamos presintiendo una hora aburrida.

El profesor se sentó frente a su escritorio y comenzó a hacer uno de sus trabajos en medio del silencio del recinto.

No había de otra, miré la portada del libro y lo que vi me fascinó. Era la ilustración de un antiguo buque velero debatiéndose sobre las embravecidas olas,  y al fondo un cielo azul. Era una gran ilustración que se me hizo casi real, es que en ese tiempo no llegaba al pueblo la señal de la televisión y lo único que se asemejaba a esa bella visión eran las películas de piratas que a veces veía en el viejo teatro El Dorado de la plaza principal.

Pasé la página y leí el nombre del libro que estaba en elegantes letras góticas: “El conde de Montecristo” de Alejandro Dumas. Comencé a leerlo y todo a mi alrededor fue desapareciendo, solo existió durante esa hora lo que me contaba ese libro, poco a poco me fui identificando con Edmundo Dantes y su impresionante aventura. Era increíble que un libro escrito hacía más de doscientos años me  atrapara de tal forma. Mercedes la novia amada de Edmundo apareció y con ella la indignación de Fernando que se moría de rabia contra Edmundo, pues en secreto soñaba desposar a Mercedes.

Fernando arma un plan para sacar del camino a Edmundo y riega el rumor que este estaba en una coalición con los gobiernos  Bonapartistas. Ahí agradecí las clases de don Arturo pues me ayudaban a comprender la situación. El maléfico plan de Fernando surte efecto y es así que los guardias detienen a Edmundo en pleno banquete de matrimonio y lo envían luego de un amañado juicio al castillo de If en la pequeña isla del archipiélago de Frioul, en la bahía de Marsella, donde sufre su horriblemente encierro.

Sonó la campana, la hora ya se había terminado, pero yo quería continuar para conocer como terminaría esta historia.

Uno a uno fuimos devolviendo los libros a su sitio y salimos al patio a jugar basquetbol. Pero ya desde ese día se me había despertado el apetito por los libros y no solo a mí, igual les había pasado a todos los compañeros de clase.

Así fue que diariamente al llegar la hora de biblioteca entrábamos corriendo al salón para escoger un libro del armario que ya nunca más estuvo cerrado.

viernes, 20 de marzo de 2015

MUSEO DE COLECCIONES REALES EN MADRID

MUSEOS
Alberto López



En medio de la arquitectura espectacular de los arquitectos estrella que todavía domina el mundo de la profesión, de vez en cuando, surge alguna obra que, a pesar de su gran entidad, relevancia y significado social, el autor, dominando los fantasmas personales de una imaginación desbordada que la educación elitista de nuestras escuelas ha sembrado en nosotros los arquitectos, ha conseguido realizar una obra equilibrada, contenida y adecuada al medio donde se implanta.

Este es el caso del que podía haber sido un proyecto faraónico más de la reciente arquitectura española de nuevo rico, que ha dejado una estela de cáscaras espectaculares vacías de contenido por toda la piel de toro, sin dejar una sola ciudad sin su correspondiente cagada. Pero por suerte para Madrid, no lo es caso.

Me estoy refiriendo al nuevo Museo de las Colecciones Reales de Patrimonio Nacional, un proyecto pensado para acoger las obras artísticas y decorativas que con el dinero del pueblo adquirieron los Habsburgo y los Borbones, y que no han pasado a formar parte de los fondos del Museo del Prado.

Su autor, el arquitecto Emilio Tuñón, ha realizado una obra sencilla, elegante, contenida, adecuada a medio, a su topografía y a su historia, sin aspavientos ni concesiones al márquetin ni a la necesidad espectacular de agradar a las autoridades ni de atraer a las masas consumidoras de una arquitectura fotográfica, de lo sorprendente, lo inverosímil, lo circense, el entretenimiento y el espectáculo.

En un espacio singular por tantos motivos, entre el Palacio Real y la Catedral de la Almudena, la obra completa el podio de la cornisa que se asoma al río Manzanares, con una solución silenciosa que sabe someterse a la potencia de aquellas dos grandes moles de granito que, dejando al margen su desigual calidad arquitectónica, han pasado a formar parte del skyline del centro histórico de Madrid.

Me surge la pregunta de que hubiera hecho en este caso, una figura del star system como el laureado Frank Ghery (el de la peineta en la rueda de prensa de Oviedo, a donde llegó para recoger el Príncipe de Asturias de las artes, y en donde dijo que casi toda la arquitectura actual, salvando las suya claro está, era una mierda), autor del tantas veces ensalzado Museo Guggenheim de Bilbao, ejemplo paradigmático del colonialismo cultural yanqui que como la Coca Cola llega hasta el último rincón del planeta.

Supongo que el arquitecto canadiense, nacionalizado EEUU, habría tirado, como es su estilo, de repertorio de arquitectura espectacular, por encima del rigor y de la coherencia espacial y arquitectónica, olvidándose del lugar o reinventándolo de nuevo al servicio de su obra. Pienso que como en Bilbao, primaría la imagen de la cascara buscando agradar a los locales políticos paletos y a las masas incultas y desinformadas que… ¡oh gran éxito para la ciudad regenerada!... acuden en motrollón a visitarlo, como una etapa más de su tour turístico, entre un bacalao a la vizcaína en el restaurante Arzak de San Sebastián y una visita relámpago a la Catedral de Burgos.

Así de superficial es nuestra sociedad espectacular de consumo y así es también el Museo de Ghery al que las aguas del tiempo, como he dicho en otros foros, sabrán poner en su sitio. Mientras, desde nuestro rinconcito tercermundista, solo nos queda rezar añadiendo en nuestros padrenuestros a Ghery y a los suyos, cuando le pedimos al Señor aquello de “líbranos del mal”…AMEN.

miércoles, 18 de marzo de 2015

MINIANCHETA Y OTROS CUENTOS

Cosas que leo.
De Crónicas de Elkin Obregón.
Crónicas / Elkin Obregón. -- Medellín : Fondo Editorial Universidad Eafit, 2013.


Elkin Obregón es conocido como caricaturista. Suya es una inolvidable tira cómica llamada Los Invasores. También ha cultivado una personal pasión por retratar en acuarela o en lápiz a los personajes que quiere, o también está entre sus gustos la tauromaquia, que ahora se ve cada vez más lejana. Su residencia de algunos años en Brasil y su dedicación apasionada a la literatura y la música brasileras lo sumergieron en el mundo de la traducción, en el cual es reconocido su trabajo sobre la obra de Nélida Piñón. Aunque el cuento que más lo cautiva es “La muerte y la muerte de Quincas Berro Dágua” de Jorge Amado, y sobre algunos poetas precisos en portugués tiene devoción. Esta emoción es comparable solo con lo que le produce la música colombiana tradicional y en especial Obdulio y Julián, de cuya evolución como dúo fue testigo.

Ninguno de estos oficios: caricaturista, retratista, traductor, lector empedernido, melómano, lo describe tanto como su capacidad para encender en torno suyo el fuego insigne de la tertulia. Su manera de oír, sus conocimientos sobre las materias más diversas, su total ausencia de pretensión cuando mete baza, reúne en torno suyo círculos dispares en edades, proveniencias, ideas y gustos, a los que Obregón recompensa bien con su conversación. El calor del aguardiente y el cigarrillo no están ausentes jamás de estas gratas “tenidas”, como él gusta llamarlas.


Miniancheta.

Me desperté de repente, sintiendo una presencia en el cuarto. Por la ventana (cerrada) se filtraban los acordes del Jingle bells, en versión de Frank Sinatra. Me incorporé a medias, y vi, sentado al borde de mi lecho, la figura de un visitante. Aunque soy ateo confeso, no pude evitar reconocerlo, a pesar de que su aspecto no era el de un niño; lucía casi adolescente, vestía un chaquetón de dril, camisa a rayas, jeans, y calzaba tenis marca Nike. Su aparición me intimidó, temiendo lo peor.

—No temas —me dijo, como si leyera mi pensamiento—. No he venido a llevarte. Yo estoy al margen de esos asuntos.

Tranquilizado respecto a ese punto, cobré ánimos para preguntarle:
—Y entonces, ¿qué te trae a mi casa, Joven Jesús?

—Solamente quiero que me dediques un libro tuyo —respondió. Y, sacando un libro del bolsillo de su chaqueta, me lo tendió sin añadir palabra.

Escribí una dedicatoria convencional, y firmé con mis iniciales, F. V.

—Pero —alcancé a musitar—, se trata de un libro muy anticlerical...

El Joven Jesús sonrió. —Esos son mis favoritos —dijo.


Dos cuentecitos de andar por casa
La isla al medio día

El sueño era terrible. El avión perdía altura, los pasajeros lloraban y se abrazaban, el capitán guardaba un total silencio, las azafatas, en un rincón, se unían entre sí como rosas marchitas. T. se preparó a morir, cerró los ojos, esperó el golpe definitivo. De pronto, nada pasó. T. volvió a mirar. Todos los pasajeros, en su sitio.  El avión volaba, plácido, sobre un cielo sin nubes. T. respiró, aliviado, y espió la ventanilla. Allá abajo, esplendente sobre el espejo del mar, radiante, La Isla a Mediodía, de Cortázar. Supo en ese momento que soñaba.


Courbet
(Para A. B., joven para siempre)

Soy fotógrafo y, para mi fortuna, ando siempre armado. La encontré a la salida de un teatro de Off Broadway.

—Beatriz –dije–, Veinte años ya sin verte. No has cambiado nada. Tomamos un vino en la esquina, evoqué emocionado los viejos tiempos.

Ella callaba. Vivía cerca, y sola. Subimos a su apartamento. Después, me atreví a pedirle que posara para mí, de pie, desnuda, como aquella noche memorable de Medellín. Sin decir palabra, se quitó la ropa, y ocupó su lugar, frente a la pared del frente.

—Sólo falta algo –objeté–. Un cuadro de Courbet, “El origen del mundo”, que había detrás de tu cabeza.

Fue por él a su habitación, y lo puso en su sitio. La foto salió perfecta. Era como haber detenido el tiempo. Finalmente, ella habló:

—No soy Beatriz. Pero nunca me he sentido tan amada.

Caímos sobre la alfombra de la sala, y pasó lo que pasó. Y Courbet fue por segunda vez nuestro celestino.

Nota para voyeristas: 
El origen del mundo de Gustave Courbet en: Erótica Universalis, Ed. Taschen, 1994, p. 533


Letanías

 Cuando alguien dice que se siente orgulloso de ser negro (peor aún, afrodescendiente), algo anda mal.

Cuando alguien dice (o al menos lo piensa) que se siente orgulloso de ser blanco, algo anda mal.

Cuando alguien dice que se siente orgullosa de ser mujer, algo anda mal.

Cuando alguien dice (o al menos lo piensa) que se siente orgulloso de ser hombre, algo anda mal.

Cuando alguien dice que se siente orgulloso de ser gay, algo anda mal.

Cuando alguien dice (o al menos lo piensa) que se siente orgulloso de no ser gay, algo anda mal.

Cuando alguien dice que se siente orgulloso de ser paisa, algo anda muy mal.

Cuando alguien dice que su canción colombiana favorita es “Soy colombiano”, algo anda mal.

Cuando alguien dice que no le gusta el teatro, porque le sabe a hígado de perro, algo anda mal.

Cuando alguien dice que no se siente orgulloso de nada, algo anda más o menos bien.


Inexistencias

1. A los cien años de la muerte de Rafael Pombo, casi todos los elogios apuntan a sus versos infantiles. Versos que en rigor no son suyos, simplemente los tradujo del inglés, y hasta creo que por encargo. Sus versiones son estupendas, pero son eso, versiones. Por cierto, fue además un gran traductor de poetas franceses, ingleses, norteamericanos, italianos. Todo se nos queda en alabar a Simón el Bobito. En realidad se llama Simple Simon. Y así, los demás…

2. Muchos caen en eso, pero no escribió Jorge Isaacs una novela llamada La María. Se llama así, con artículo adelante, un hospital para tuberculosos en Medellín. El nombre, sospecha uno, se inspiró en la heroína de Isaacs, cuya muerte la leyenda popular atribuyó a ese mal. No lo dice el libro, sin embargo, donde no se especifica la enfermedad que consumió a la dulce judía, novia de Efraín y, en algún momento, de toda América. Me incluyo.

3. "Todo vale nada y el resto vale menos", recitan los jubilados en sus bares y cafés, al calor del anís de Legrís, citando a León de Greiff. Nunca escribió esto el cantor de Bolombolo. "Todo no vale nada si el resto vale menos", se lee en su poema Balada de la fórmula definitiva y paradojal, dedicado a Jovica y a Tisaza, compañeros panidas.

4. Otras inexistencias. Aunque se lee algo parecido, "Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos" no aparece en el Quijote. Ni aparece "Elemental, mi querido Watson" en los relatos de Sherlock Holmes; como tampoco se describe al genial detective ataviado con la gorra de caza escocesa a cuadros que luego le han adjudicado ilustradores y cineastas. Por último, "Play it again, Sam" es frase jamás pronunciada en la mítica Casablanca, de Michael Curtiz. Se llama de ese modo una película de Herbert Ross (Sueños de un seductor, en español), protagonizada por Woody Allen, Dianne Keaton y el fantasma de Boogie.

 Después de esas inexistencias, una existencia. Hace unos años le aposté a una amiga cinco mil pesos (de los de antes), que Borges no era el autor de esto, "Me duele una mujer en todo el cuerpo", verso tan lamentable como antiborgiano. Perdí la apuesta. Sí, Borges lo cometió. También se mueren los médicos.

CODA Hace unos días, tratando de organizar mi exigua biblioteca, me topé con El buen salvaje, de Eduardo Caballero Calderón, para mí una de las mejores novelas colombianas de todos los tiempos. Dejando a un lado las de siempre, añadiría al menos dos, tan buenas como esa: Cuatro años a bordo de mí mismo, de Eduardo Zalamea Borda, y Catalina, de Elisa Mújica. Libros memorables, que ya pocos recuerdan, y que las editoriales de hoy olvidan y olvidarán. A propósito, le oí afirmar hace poco a Álvarez Gardeazábal que Pax, de Lorenzo Marroquín, era nuestra mejor novela. No será para tanto, pero el hecho es que también me la encontré en mis anaqueles (libro heredado, y nunca leído), y me propongo echarle una ojeada, por si acaso. Seguiré informando.

UC

domingo, 8 de marzo de 2015

EL PELIGRO DE SER VIEJO

COLUMNISTA 
RAÚL E. TAMAYO GAVIRIA
PUBLICADO EN EL COLOMBIANO 07 DE MARZO DE 2015

Cuentan los biógrafos de Mark Twain, que un día viajaba el escritor en un tren interestatal de Estados Unidos. Con los años, el novelista se había vuelto un tanto desmemoriado. Cuando el revisor de los tiquetes le pidió el suyo, mister Twain no lo encontraba ni en su billetera ni en sus bolsillos. El empleado de los ferrocarriles, muy comedido le dijo:

--Yo sé que usted es el autor de Tom Sawyer, no se preocupe que su tiquete debe estar por ahí.

- Sí hombre, pero es que si no lo encuentro, no voy a saber para dónde voy.

Pero los colombianos sí sabemos para dónde vamos con este gobierno de la Prosperidad. Mi amiga Alicia Rubiano se encontró un artículo publicado en El Espectador en abril del 2012 en el que Alejandro Gaviria, el actual ministro de Salud, demuestra lo caro que resulta para el país mantener a los viejos en pensiones y salud. Este artículo fue escrito hace tres años, cinco meses antes de ser nombrado ministro, pero en él, Gaviria Uribe hace pronósticos de lo costoso que sale sostener a los viejos y habla de cifras esperadas para el 2015.

“El riesgo de envejecimiento es la principal amenaza para la sensibilidad fiscal del mundo”. (dice ) “una persona de 65 años debería vivir otros 17 años. Pero los estimativos se quedaron cortos. La gente está viviendo tres años más de lo esperado, con consecuencias fiscales desastrosas. Tres años más de vida implican un costo fiscal a largo plazo del orden del 50 % del PIB”.

Y continúa el ministro: “El riesgo de envejecimiento no solo constituye una amenaza para la sostenibilidad de los sistemas de pensiones. También afecta la sostenibilidad de los sistemas de salud. En 2015, según las proyecciones disponibles, el costo de atención a los enfermos de alzhéimer le costará a Estados Unidos 189 mil millones de dólares. En 2050, el costo superaría los 950 mil millones de dólares”.

Más adelante el economista expresa: “Si los beneficios son inferiores a los costos, el uso de recursos públicos debería prohibirse. (...) Las personas de, digamos, ochenta o más años deberían vivir por su cuenta y riesgo. (...) los más jóvenes no deberían pagar por el exceso de años de vida de una generación privilegiada”.

Es decir, que el ministro actual, Alejandro Gaviria, puede proponer que se acabe la Seguridad Social para los ancianos de más de ochenta años y que las pensiones vitalicias se acaben, porque la edad promedio ha subido. Como si las pensiones y la seguridad en salud no la hubiéramos pagado los que ahora somos viejos, con nuestros aportes durante toda nuestra vida laboral y seguimos pagando la salud. ¿Ahora sí sabe el lector para dónde va este tren? ¿Y los millones de la mermelada de dónde los sacan? Mientras el Santo Padre Francisco pide respeto y atenciones para los viejos, ¿nuestro ministro de Salud quiere acabarlos? Y eso que Alejandro es el bueno, ¿Cómo será Pascual Rabo de Ají?

ÑAPA: Con todo respeto, no marcharé mañana en la manifestación contratada y pagada al profesor Antanas Mockus. Me reservaré para el 14 de marzo en una marcha voluntaria por la paz con justicia, reparación a las víctimas y entrega de armas. Con sometimiento de los terroristas a la justicia nacional e internacional.

FARLEY VELÁSQUEZ Y LA HORA 25

"No creo que la vanidad tenga que ver con el hecho de ser actor. Actuar es menos acerca de uno mismo y más acerca de lo que se trata de comunicar".
(Al Pacino)


Su amor por el teatro.

Dicen que uno viene con información de otras vidas y otros seres…, mi relación ha sido con personas que han escrito teatro, es con los que más he conversado, con los muertos que nos legaron su literatura antigua. Cuando uno comienza a hacerse preguntas sobre su existencia, del porqué vino a esta vida… y que tiene que hacer, entonces mucha gente te dice, tienes que trabajar. Yo me preguntaba: ¿A qué he venido a este mundo y cuál es mi tarea?

Desde pequeño me gustaba mucho jugar, y entonces en esa búsqueda del juego empecé a encontrar, el escenario, el teatro. Cuando evoco ese tiempo viene a mi mente un frase de Hölderlin, “Ojalá no olvidemos lo que de niños prometimos” y yo desde niño me prometí hacer del teatro mi vida.

Empecé a hacer teatro en el colegio La Salle, luego en la universidad, y empecé a dirigir grupos de teatro, entonces comencé a ver que mi sueño comenzaba a hacerse realidad. Comprendí que el  teatro más que un medio para expresarse y hacerle sentir cosas a las personas, era una forma para llegarle al ser humano.

Comencé con muchas dificultades, con mi familia en contra, el sistema y la sociedad en contra… Todo estaba en contra. Las personas que quieren iniciarse en el teatro siguen enfrentándose a muchas dificultades y obstáculos.


En mi caso mi familia nunca quiso apoyarme en esta decisión. Tuve que ponerme a trabajar, sin abandonar los estudios, y logré encontrar en el teatro la razón de la existencia, que era lo que traía en mí. Cuando hablaba con mi abuela ella me contaba historias en la finca y escuchábamos las radionovelas, y entonces sentía que el mundo mágico del teatro y la actuación me llamaba desde entonces. Ese lugar de la soledad de la tristeza del dolor, de la muerte y de la vida. El teatro me absorbe, vive dentro de mí.

Siempre  he estado en esa búsqueda del  teatro que habitaba en mí, en mi espiritualidad y en mi interior, que me permita comunicarle con los demás.

¿Se puede vivir del teatro?

Esa ha sido la eterna lucha que los artistas hemos enfrentado, recordemos a Vincent van Gogh vendiendo sus pinceles para sobrevivir, o a Rembrandt pintando retratos a domicilio, que a veces ni se los compraban. Solo cuando un artista llega a tener reconocimiento pleno de la sociedad y se vuelve un icono, puede comenzar a vivir bien de su trabajo. En el caso del teatro el asunto es más difícil, pues no vamos tras la fortuna, aunque uno quiere vivir de lo que ama, y bien o mal vivimos de él. No es el camino para buscar cosas materiales,  nuestro mayor anhelo es llegarle al público, para conmoverlo y hacerlo pensar.

Sus inicios.

Mis primeras experiencias profesionales fueron en la comuna 5, barrio Castilla de Medellín, donde comencé a hacer talleres el centro cultural Los Pingüinos. Vengo del los barrios Florencia y Castilla, luego llego a Prado Centro en 1994, allí estuve hasta el año 1999 cuando abrí el teatro actual del Barrio Cristóbal, acondicionando una casa vieja para hacer teatro. Los teatreros no somos de salas enormes, preferimos estos sitios por su ambiente familiar e íntimo, donde podemos pensar y crear el teatro que nos gusta hacer.

Farley y Fanny Mikey

Con Fanny tuve una relación del alma, porque ella decía que un amigo es un hermano, me la encontré en el camino siete años antes de su muerte y comenzamos a disfrutar lo que hacíamos, a ser amigos.

Una vez le pregunté: “Vos por qué sos amiga de una persona como yo, que vivo en un barrio popular, que no pertenezco al mundo de la farándula y del reconocimiento”.

Ella me contestó simplemente: “Yo solo necesito un amigo que me ayude a morir

Estaba presintiendo que estaba en el ocaso de su vida y quería gastarse ese tiempo con la gente que quería estar, con el teatro que quería hacer. Ese tiempo con Fanny fue maravilloso, vital. Ella apreció mucho mi teatro, me invitó a hacer varias temporadas en Bogotá y a dirigir su última obra: Perfume de arrabal y tango.

Fue una relación muy profunda y de gran aprendizaje, lo que recibí de Fanny fue un legado de su vida, de su historia, de su amor tan profundo por el teatro. Creo que Fanny tenía unos cinco o seis directores colombianos preferidos, y según ella, yo estaba en esa lista, cosa que aún me llena de mucha satisfacción y me obliga a superarme día a día.

En Perfume de arrabal y tango, la obra que dirigí en su teatro, ella hacía una reminiscencia de su vida… de un regreso al pasado en su amada Argentina, a su amor por el tango, por sus amigos y el vino. Comprendí entonces que esa obra era como su despedida y el porqué de sus palabras: Yo solo necesito un amigo que me ayude a morir

No hay nada casual.

Yo creo que no, uno se encuentra con los seres que uno invoca o que la vida le pone en el medio para aprender, para crecer… cada persona que llega a nuestra vida es una oportunidad para uno conocerse y crecer, y Fanny fue una de esas “casualidades”. Nunca olvidaré nuestras charlas sobre la vida, la melancolía, la nostalgia, la belleza el amor. Fanny sigue viviendo en lo más profundo de mi alma y mi corazón, ella para mí no se ha ido y me acompaña cada vez que actúo en mi teatro, es una presencia fundamental y una inspiración en mi vida.

Su obra preferida.

(Risas) Hay obras que me han exigido muchísimo desde la puesta en escena, recuerdo una obra muy fuerte que monté: El diario de un ladrón de  Jean Genet, que me obligó a encarcelar al público… con escenografías que se movían, celdas que cambiaban de espacios, tuvo una excesivo trabajo de iluminación y de vestuario.

El rey Lear me demandó una investigación de la pintura renacentista, en esa ocasión me enamoré del claroscuro, de la llamada técnica del tenebrismo que usó Rembrandt y que trabajé muchos años observando sus pinturas, inclusive tuve la oportunidad de ver sus pinturas en el Hermitage de San Petersburgo. Allí concebí usar esa técnica en algunas de las puestas en escena de La Hora 25. Esa técnica fue la que usé en el rey Lear, que muestra escenas simulando la iluminación de una vela.

Electra me trajo gran alegría por haber recibido el premio nacional del ministerio de cultura por dirección y montaje en el 2007.

Ahora tenemos la temporada de La mujer de las rosas, basada en un cuento de nuestro nobel Gabriel García Márquez, que me inspiró una puesta en escena sin palabras… Al final cada obra en su momento ha sido para mí muy importante, no podría entonces decir que prefiero a ninguna sobre las otras.

Estudió teatro o se formó en el teatro.

Soy egresado de la Escuela Popular de Arte de Medellín, Hice estudios de dirección de teatro en Barcelona en la sala Beckett, con muchos de los maestros españoles como José Sanchis Sinisterra. Hice un trabajo en España y regresé a Medellín donde La hora 25 se consolida programando sus montajes en el año 96.

El teatro es magia.

Yo creo que todo lo que habita en el ser humano es magia. En el hombre hay tantos sentimientos encontrados… tantas paradojas… en él  navegan la crueldad, la belleza, enormes contradicciones. El hombre puede ser cruel o ser tierno, observo a diario esto en el teatro de la vida que inspira en parte mi trabajo. Enriquece hablar con el mendigo, la prostituta, con los jóvenes, con el hombre viejo… de todos ellos se aprende. Mi teatro no tiene ninguna ideología política, está instalado en la sensibilidad del espectador. En resumen si hay mucho de magia en el teatro.

El semillero.

Esperaba que las escuelas de arte y actuación formaran a los actores que deseamos, pero lamentablemente no se ha logrado establecer el puente escuela-teatro. Por esto muchos grupos teatrales han tenido que formar directamente a sus actores. Hay brechas enormes entre la academia y el grupo de teatros de la ciudad. Los jóvenes que salen de la universidad parecen tener unas expectativas diferentes, un desconocimiento de la disciplina que esto implica, y se impone un nuevo aprendizaje con el grupo y su permanencia en él, conociendo nuestras propias técnicas para trabajar con nosotros.

Nuestros talleres están abiertos. Ahora mismo hay inscripciones para niños de 7 a 13 años para el horario de 8 de la mañana a 1 de la tarde todos los sábados, con un tiempo de duración de 8 meses y sin costo gracias a los aportes del Municipio de Medellín.

Para personas mayores de 13 años  también hay inscripciones para el horario de 10 de la mañana a 4 de la tarde durante 12 meses, (Este último tiene un costo de $120.000) y ambos con inscripciones permanentes. Les hacemos talleres con muchos reconocidos maestros invitados.

Su paso por EAFIT.

Trabajé durante 19 años en esa universidad, cuando inicié teníamos una asistencia al teatro de no más de 8 personas para ver las presentaciones, y en ese periplo esto cambió y hasta ocupamos el primer lugar  en el Concurso Departamental de teatro con la obra Hécuba, de Eurípides. Ese tiempo fue una experiencia maravillosa y multiplicamos la asistencia de 8 a 500 espectadores por función. Pero la vida y las personas cambian y llegó para mí el fin de este proceso. Me complace haber sido parte de esta historia.




Las adaptaciones.

Obviamente al poner en escena por ejemplo a Shakespeare, debemos hacer un montaje para tratar de llevar su mensaje a  todos los asistentes. A veces me han criticado por mostrar algunas escenas, para algunos, muy atrevidas. Pero lo que pretendo es mostrar a este escritor que fue quien mejor describió la condición humana, el hombre que mejor nos pensó.

En Romeo y Julieta dos enamorados llevan su amor hasta el suicidio. Ricardo lll llega al poder asesinando hasta su propia familia. El rey Lear nos muestra la problemática filial, la ingratitud y la vejez. Los griegos recrean las venganzas, las guerras y las constantes disputas que existen entre los hombres. Antígona, Desdémona, Hécuba, Medea, Hamlet y El rey Lear, son obras que hablan de la descomposición de la familia. Cuando la familia se descompone y fracasa en un sistema, se cae en la decadencia de un país y en la guerra.

La mujer de las rosas.


Este montaje fue una idea original de Héctor Gallego Lorza y mi persona. Estudiamos este texto del cuento de Gabriel García Márquez: “Alguien desordena estas rosas”. En este texto han trabajado muchos. Es una obra profundamente melancólica, un tratado de la muerte, de la vejez. Nosotros lo mostramos como un cuadro en movimiento que llega muy bien a los espectadores.
Un  teatro es un encuentro de muchos saberes, de muchas voluntades.


QUIEN ES FARLEY.

Libro de visitas en La Hora 25
(Risas)
Es  un hombre que sabe que va a morir, que es consciente de la muerte, que hace todos los días su teatro, abre el telón a pesar de las dificultades, solitario, le gustan los perros, que lee mucho, que le encanta morir en el escenario, que ha convertido el reflector en su sol… el teatro en su tumba, y que gasta su existencia actuando para el público.

La hora 25 no sale solo de mí, sale de muchas otras personas, los actores, los escenógrafos, luminotécnicos, sonidistas y todos los implicados en la logística, pero sobre todo de nuestros espectadores.  Gracias a todos ellos existimos.



viernes, 6 de marzo de 2015

FUTUROS ARQUITECTOS VISITAN EL BLOG

"Saludo a los estudiantes de Arquitectura de la Universidad de San Buenaventura"



Un grupo de estudiantes de la facultad de arquitectura de la Universidad de San Buenaventura estuvieron visitando la obra "Lateral sur de la quebrada La Hueso" situada entre los barrios Floresta, Niza, El Primer Danubio y Santa Lucía, sector de La América en Medellín.

Casualmente los descubrí tomando fotos y notas  mientras recorrían las zonas verdes del parque que circunda esta obra cuando conversaba con un ingeniero que revisaba los últimos detalles, antes de su inauguración oficial que se hará el viernes 7 de marzo y en la que estará el Señor Alcalde de Medellín Aníbal Gaviria Correa.

Agunos jóvenes se acercaron al ingeniero para que les contara detalles de esta obra, y este sin pensarlo mucho les recomendó que hablaran conmigo para que atendiera sus inquietudes. Aunque sorprendido por la confianza con la que me honró el ingeniero, comencé a resolver sus preguntas.

Querían conocer los nombres de los barrios en los que esta obra tendría influencia e igual los lugares de inicio y fin de la calzada de este gran proyecto del Municipio de Medellín en sus etapas 1 (Que es la que está ejecutada) y la 2, que esperamos que se inicie pronto. Igualmente preguntaron sobre el estado en que se encontraban estos terrenos antes de la intervención. Fue un diálogo muy interesante.

Es reconfortante ver que un grupo de chicas y chicos tan jóvenes se interesen por la repercusión que estas obras traerán a la comunidad, de seguro serán muy buenos arquitectos. Desde el blog un saludo fraternal a todos, les auguramos muchos éxitos.




miércoles, 4 de marzo de 2015

LA INDIA CATALINA

Mucho más que una escultura.

Esta entrada ya la tenía en "Cañasgordas, el nacimiento de una Villa", del 11 de febrero de 2011, pero ahora quiero destacarla por ser una historia muy interesante y lamentablemente muy desconocida.

Escultura de la india Catalina


CARTAGENA

Antes de continuar con la tercera expedición al País Catío, queda bien contar aquí algo sobre el origen de Cartagena. Hecho en el que fue absoluto protagonista Don Pedro de Heredia.


Nació Heredia en Madrid en año desconocido y murió en Cádiz en 1554, fundó la ciudad de Cartagena de Indias el 1 de junio de 1533. Su espíritu pendenciero y aventurero lo trajo a tierras Americanas, inicialmente vivió en La Española y mas tarde aceptó el ofrecimiento de teniente que le hizo el gobernador de Santa Marta, Pedro Badillo. Pronto se hizo muy rico al hallar en el Valle de Upar mucho oro, entonces regreso a España.


Pero su temperamento aventurero lo trajo de nuevo a las nuevas tierra, y así fue que partió de España con la misión de explorar las tierras al sur de la provincia de Andalucía, hoy Santa Marta.
Pernocta en Santa Marta y continúa su periplo hasta llegar a la desembocadura del río Magdalena, descubierto ya por Bastidas, fue esto al final del año 1532. Continuó Heredia bordeando la costa hacia el sur hasta encontrar en un montículo de arena una empalizada cerca de la playa. El 10 de enero de 1533, día de San Sebastían llegó Heredia a la isla de Manga, en la bahía de Cartagena, no funda entonces a Cartagena en esa fecha, como algunos historiadores lo afirman erróneamente.

Heredia utilizaba para conquistar los indios, espejos, peines, pañuelos y coloridos collares de cuentas y a fe que le funcionaba la estratagema para lograr sus propósitos.

La cosa fue así: una india de los Calamaríes llamada Catalina aprendió el español rudimentariamente, entonces comenzó a servirle de intérprete a Heredia, a los nativos intérpretes como ella les llamaban "Lenguas". Lo conduce a las tierras con mejores aguas y se gana su confianza, pero como el amor aún no le llegaba urdió con los Calamaríes una emboscada a los invasores. Un día llegó Heredia a un caserío y no encontró a nadie, bueno, casi a nadie, pues allí si estaba un anciano llamado Corinche. Este le narró la falsa historia de una mortal epidemia que habían sufrido, notó Heredia que el poblado de Calamarí estaba en un sitio árido, sin aguas y vegetación.

Corinche por medio de la intérprete Catalina le indicó a Heredia el camino hacia un sitio en la zona de Yurbaco, hoy Turbaco, donde había agua en abundancia y climas más benignos. Cruzó entonces el Español toda suerte de malezas hasta llegar al lugar indicado, pero la sorpresa fue que un grupo de guerreros nativos lo atacaron, salió milagrosamente ileso del ataque dando de baja a muchos Calamaríes , mientras que el anciano ya había puesto pies en polvorosa. Regreso Heredia a Calamarí el primero de junio de 1533, derribó la choza del jefe y luego clavó una estaca con un letrero que decía: San Sebastían de Calamar. Ya a finales de ese mismo año de 1533 y por idea de Juan de la Cosa su nombre fue cambiado por el de Cartagena de Indias. Heredia se dedicó a la edificación y organización de la ciudad y solicitó a la Casa de Contratación de España, monjes, albañiles y provisiones. Al comienzo sus construcciones eran de madera, lo que la ponía en riesgo de incendio, de hecho, uno de ellos casi consumió la Villa en 1535.


LA INDIA CATALINA

Algunos dicen que era de Galerazamba, ubicada en región Bolivar en limites de Atántico, era hija del Cacique Galeras. Seguro si es, que Diego Nicuesta la raptó en 1509 cuando solo tenía siete años y la llevó a Santo Domingo donde fue bautizada con el nombre de Catalina. La educaron como Española y nunca más se vistió como aborigen. Heredia quiso regresarla a su tierra y la llevó a Galerazamba veintitrés años después donde causó gran admiración entre sus coterráneos por su belleza y finas ropas. Era de temperamento solitario y algo místico y poco atraída a los romances, pese a que tuvo muchos pretendientes que siempre rechazaba.

Su inteligencia no se discute pues llegó a ser la mano derecha de Don Pedro de Heredia y fué el puente entre los Europeos y la gente de su raza. Durante los años que estuvo en Galerazamba vivió con una tía anciana y Capitán, un feroz perro que trajo de Santo Domingo y que la defendía de sus pretendiente. En cierta ocasión uno de ellos saltó el muro y Capitán lo hizo huír, no sin antes darle tremendo mordisco. Siempre confió en que la Iglesia sacaría a su gente de los vicios y la ignorancia, pero tuvo un gran desengaño al ver la matanza de miles de ellos. A tal punto estaba decepcionada que llegó a declarar en el primer juicio que se le hizo a Heredia.

A pesar de eso hizo las paces con Heredia y se casó a los treinta y cinco años con Alonso Montañéz, sobrino de este. El amor de Alonso y Catalina fue tan grande, que el Gobernador Don Pedro de Heredia aceptó que se casaran. El matrimonio entre el español y la india se hizo con mucha pompa, y el Gobernador Heredia fue su padrino. Se convirtió en el primer enlace matrimonial oficial entre un español y una indígena.  Se radicaron desde entonces en Sevilla, España, donde vivió hasta su muerte, ya viuda centenaria y rodeada de sus hijos y nietos.

SU ASPECTO

La india Catalina era muy distinta a la que muestra su estatua. Ella de adulta nunca usó paruma. Además era algo gordita, de baja estatura y pómulos salientes. El escultor Eladio Gil al hacer por encargo la escultura de Catalina de muestra de una estatuilla que se otorga a los ganadores del festival de cine de Cartagena dijo en una entrevista publicada en El Universal de Cartagena (Enero 18 de 2011): “A mí me pusieron a que hiciera como monumento la estatuilla que daban en el Festival Internacional de Cine de Cartagena, que es una estatuilla de Héctor Lombana. Y entonces yo dije que yo no hacía eso; exactamente, no. Yo haría una escultura que tuviera algunos rasgos de la estatuilla del Festival de Cine, y que yo hacía una escultura de mujer. Entonces yo cogí una modelo, una niña de San Juan Nepomuceno llamada Judith, de rasgos indígenas, me posó en pantaloncito caliente. Ella tenía lo que me hacía falta: unos senos erectos, duros y una carne prieta. Para la cuestión del pubis de la India Catalina llamé a una modelo profesional de la Escuela de Bellas Artes de Cartagena de apellido Espitia y así hice la escultura que me encargaron”.