domingo, 1 de marzo de 2015

TEATRO HORA 25

Una noche de teatro
LA MUJER DE LAS ROSAS
" Ese día sabrá que no era el viento invisible lo que todos los domingos llegaba a su altar y desordenaba las rosas."
(Álguien desordena estas rosas - Cuento de Gabriel García Márquez)

Porque el amor nunca muere.

Acabo de llegar del teatro Hora 25, el mejor teatro que se puede ver en Colombia, según decía Fanny Mikey. Y tenía toda la razón. Hoy estuve viendo la obra: La mujer de las rosas, y me maravilló la puesta en escena. No hay diálogos, solo música de fondo, es que no hacen falta las palabras para comprender el dolor de una pérdida. La obra está basada en el cuento de Gabriel García Márquez: Alguien desordena estas rosas, adaptación libre de Farley Velásquez, director de Hora 25.

El teatro hora 25 es un sitio muy agradable situado en la Carrera 88 # 39-31 del Barrio Cristóbal, en Medellín. Al entrar nos encontramos un pequeño y acogedor bar donde los asistentes podemos tomar un buen café o unos tragos disfrutando una excelente selección musical antes de que que comience la presentación.




Tuve la oportunidad de hablar un momento con el director del teatro Farley Velásquez, que ya estaba maquillado y ataviado con un blanquísimo traje, pues estaba a punto de empezar la función, acordamos la fecha para hacer una entrevista sobre su vida y su trabajo en el teatro.

Después de disfrutar una cerveza entramos al salón del teatro y pude ver la transformación que ha tenido la sala. Una iluminación muy moderna y profesional e igualmente un sonido extraordinario. Pero lo bueno estaba por comenzar. Las luces se encienden y van apareciendo los personajes en lo que parece un paisaje onírico. Dos puertas viejas y una escalera de madera frente a un patio donde está el árbol en el que se juran amor eterno la niña y el niño protagonistas. En el piso está la hojarasca que será parte importante en varias escenas, como símbolo, tal vez, del tiempo ido.

Pero a veces la tragedia acecha, en un accidente el niño resbala de una escalera y muere. Su pequeña amiga lo encuentra y se niega a aceptarlo, es la única vez que escuchamos palabras, cuando la niña, hincada ante el cadáver de su querido amigo le grita: Niño, niño, tratando de despertarlo, porque el amor nunca muere.

Desde entonces él trata de manifestarse y al fin lo logra. La niña percibe su presencia, y aunque sin verlo, juegan en el jardín de rosas. Ya adulta, ella descubre que alguien desordena su rosal, es el espíritu de su amiguito muerto que se manifiesta...


Y el tiempo pasa y los personajes crecen, hasta que un día comienza a caer sobre ellos la implacable nieve de los años. La transformación que vemos en la protagonista, que está mirando tras los cristales de su ventana es impresionante. Mientra la nieve le blanquea sus cabellos, su piel se va arrugando y su figura se encoje hasta salir al patio encorvada y caminando con dificultad. La parca ronda el lugar, el fantasma, ahora también envejecido espera sentado en la escalera el inevitable desenlace. Es que la vida es tan efímera como una brizna al viento.

La anciana, ataviada de novia, se sienta en la silla del patio para que la parca corte su hilo de plata que la une a la vida y reunirse para siempre con su ser amado.

Estremecedoras escenas que pasan durante la hora y media que dura la obra. Salimos del salón con una mezcla de tristeza y de alegría. Es que parece que la una no podría existir sin la otra.

Ha llovido y el pavimento refleja las luces de las lámparas. Camino calle abajo hacia la casa, con esa extraña sensación agridulce, La vida es un teatro en el que la función nunca termina.

HORA 25
Dirección, carrera 88 # 39-31, Barrio Cristóbal. Medellín.
Funciones: Jueves, viernes y sábado, 7:45 P.M.
Reservas: 253 99 91

Un rincón en la sala de estar

Así la vi


martes, 24 de febrero de 2015

PASAPORTE PAISA

Este pasaporte es válido inicialmente mientras dure la vida del portador y puede ser revalidado hasta por cinco (5) períodos más. Después de ciento cincuenta (150) años, caduca definitivamente.

Foto original de retazos de la vida


REPÚBLICA DE ANTIOQUIA
Ministerio del Exterior

El Gobierno de Antioquia solicita colaboración para que el titular del presente pasaporte pueda desplazarse sin problemas, siempre y cuando se maneje bien. En caso de necesidad brindarle toda la ayuda y cooperación, aunque se dice que "Antioqueño nunca se vara".


ACTA DE INDEPENDENCIA DE ANTIOQUIA

Agosto 11 de 1813
DECRETA

Que a virtud de esta adjuración se haga por toda la República el juramento de absoluta independencia a que ha venido por esta saludable y santa alteración,y manda a los Tribunales, Corporaciones, de toda clase, Jueces y demás ciudadanos de ella, que pasen a prestarlo.

ANTIOQUIA:

Tierra bellísima de mamelones, cañadas, vallejuelos; nudo bellísimo de Los Andes; nidos hospitalarios...; entrañas de oro difícil, como todo lo bueno, y entrañas de mujeres, más preciosas aún que tu oro; rincón salvador de Suramérica; tierraseria en donde perdura el matriarcado, porque mejor son tus mujeres que los grandes hombres; ... Tu produces con frecuencia príncipes de inteligencia, obras acabadas de humanidad.

(Fernando González)

GENTILICIOS: Antioqueño, Paisa, Maicero.


Click en las imágenes para leer








domingo, 22 de febrero de 2015

LAS CARTAS VIEJAS

De mis retazos de la vida uno de los que recuerdo con más nostalgia es el de la época del correo, cuando se escribían los mensajes a puño y letra, a veces con borrones de tinta causados por las lágrimas del remitente que caían en el papel delatando su estado de animo. Cartas que nos contaban sus cuitas y sus alegrías. Viejas cartas, cartas viejas, benditas cartas.

Medellín 1958, Repartidores de telegramas. Vistaz.org

La historia de los correos y telégrafos en Colombia es interesante y larga, pero además con un final algo triste. Y digo triste porque de la noche a la mañana desaparecieron los buzones de entrega en el barrio y comenzaron a operar el servicio empresas particulares que subieron el costo del envío a precios de usura.

Luego llegó la internet  con su correo electrónico, que aunque gratuito, no llegó a reemplazar el tinte familiar de las viejas cartas.

Los que vivimos esa época del correo postal conocimos la emoción que causaba la llegada del cartero que se anunciaba con el sonido de un silbato. Entonces luego de recibida la carta todos nos acomodábamos alrededor de la mesa del comedor o de la silla de la sala para escuchar a mamá que la leía en voz alta.

Ahora solo nos quedan esas viejas cartas, atadas con una cinta y guardadas en una caja de cartón grueso. Un manojo de hojas y sobres con antiguas estampillas y sellos que delatan su edad.

Cartas de amor y de las otras, cartas de un hijo a su madre, del papá que andaba de viaje y nos cuenta sobre sus andanzas en Titiribí o en Roma. Que nos informan sobre la salud del abuelo o de la triste muerte de una tía en Magangué.

Cartas apiladas que vuelan como mariposas de recuerdos cuando abren la caja perfumada que las contiene. Archivos de buenos y malos ratos de nuestra vida, siempre dispuestas a revelarnos su contenido. Dispositivos que no requieren baterías ni conexiones USB. Que igual podemos leer en la sala mientras nos apuramos un buen aguardiente, o en el baño acomodados en el trono blanco.

Las cartas de mi madre

Como extraño las cartas, como añoro escribirlas y recibirlas. Otra de esas cosas que se han estado llendo de nuestras vidas, sigilosamente como para que no lo notáramos, pero yo si lo noté y me resisto a aceptarlo. Que bueno tener de regreso el buzón verde de Adpostal en la papelería de la esquina, que emocionante sería ver de nuevo a los carteros en sus bicicletas en las calles, haciendo sonar sus silbatos y gritando al llegar a la puerta de la casa: EL CORREO…. 


Algo de historia.

El servicio de correo en Suramérica comenzó por allá en el año de 1514, cuando la reina Doña Juana le concedió las facultades de correo mayor de las indias occidentales a don Lorenzo Galindez. Lamentablemente los descendientes de don Lorenzo no supieron manejar el asunto y fracasaron estando establecidos en Lima.

Ya en la época de los Borbón se reorganizó el correo y fue don José Pizarro el que creó las líneas de correo Santa Fe, Cartagena, Quito. Mucha agua pasó bajo el puente, hasta que España con su avidez acostumbrada por el pecunio derivadas de las indias occidentales decidió a organizarlas con la creación de administradores, interventores, oficiales, carteros, mozos, guardias, postas (entiéndase estafetas), postillones (entiéndase guías), reglamentando en 1763 el servicio de pliegos certificados, (correo certificado actual), desde entonces y para siempre los correos nacionales tomaron rumbo pasando por distintas facetas como fue la oficina principal de correos de Santa Fe de Bogotá creada en el año de 1834 bajo la administración del General Francisco de Paula Santander.

Con posterioridad en el año de 1963 fue creada por decreto durante la administración del doctor Guillermo León Valencia la Administración Postal Nacional (Adpostal), adscrita al Ministerio de Comunicaciones, la cual luego de prestar importante servicio al país fue suprimida en el año de 1965 para fusionarse con la empresa nacional de telecomunicaciones Telecom. (Fuente de esta historia)

El correo en Colombia es manejado en la actualidad por empresas privadas como Servientrega. El estado controla en menor parte los correos, a través de la empresa estatal Adpostal, la cual fue renombrada a Correos de Colombia posteriormente denominada 4-72 y entró en proceso de liquidación.

Colombia fue pionera en América al implementar el correo aéreo en 1939 con la aerolínea Scadta que transportaba correo, carga y pasajeros.

miércoles, 18 de febrero de 2015

NACER Y SOÑAR

Alberto López

 El Newton de William Blake


No nacemos…nos nacen.
No soñamos…nos sueñan

Somos sueños de nuestros padres
y de los padres de nuestros padres
de infinitos padres.
Somos sueños del tiempo.

Nos soñaron las olas del mar
el árbol y la flor
el aire y el fuego.
Nos soñó la naturaleza
y la madre tierra.

Sin contar con nosotros
un dios loco y desocupado
nos soñó desde la extensa oscuridad
con la arcilla de las estrellas.

Primero nos condenó a vivir
y después, cansado de nosotros
como juguetes rotos, nos abandonó
y nos condenó a morir.

Desde entonces
gritando al sol y aullando a la luna
vagamos por la tierra
cargados con el peso del pecado original
de haber nacido.

CANCIONES CON SENTIDO

En la tercera edición del festival de la organización de televisión iberoamericana, OTI, realizado el 26 de octubre de 1974 en el teatro Juan Ruiz de Alarcón de Acapulco resultó ganadora esta canción compuesta e interpretada por la cantante puertorriqueña Nidia Caro: Hoy canto por cantar. Este tema parece más bien un poema salido de un ser hastiado de este mundo lleno de guerras y conflictos. Recordar es vivir, retornar a ese tiempo en el que todavía se le cantaba al amor e igual se protestaba ante la injusticia y las sinrazones de una sociedad que se alejaba de sus valores tradicionales. Es bueno recordar esta canción con sentido.

 HOY CANTO POR CANTAR


Estoy vacía 
no siento nada 
no tengo ganas ni de hablar 
y estoy; cantando 
me da pereza 
abrir la boca 
para decir lo mismo 
que dijeron; tantos 
que tontería 
cantarle al mundo 
pidiendo amor y que haya paz 
en todas partes 
si nadie escucha 
lo que decimos 
lo que pedimos 
verso a verso los cantantes 

CORO 
Por eso hoy canto solo por cantar 
sin un motivo de preocupación 
que los problemas 
son de cada cual 
y cada cual ya tiene su canción 
Hoy canto solamente por cantar 
cantar aunque me duela el corazón 
me da lo mismo el río que la mar 
el norte , el sur , el frío , el calor 

Estoy vacía 
no siento nada 
no tengo ganas ni de hablar 
y estoy; cantando 
me da pereza, abrir la boca 
para decir lo mismo 
que dijeron tantos 
la gente quiere 
oir canciones 
para olvidarse 
del dolor de nuestra tierra 
de nada sirven 
las ilusiones 
si una canción 
jamas podrá parar la guerra 

CORO 
Por eso hoy canto solo por cantar 
sin un motivo de preocupación 
que los problemas 
son de cada cual 
y cada cual ya tiene su canción 
Hoy canto solamente por cantar 
cantar aunque me duela el corazón 
me da lo mismo el rio que la mar 
el norte , el sur , el frío , el calor 

lara,lara,lara,lara,lara 
lara,lara,lara,lara,laraaaaa 
que los problemas 
son de cada cual 
y cada cual ya tiene su canción 
hoy canto solamente por cantar...


martes, 17 de febrero de 2015

TEOLOGÍA POR RADIOTELÉFONO

En cierta ocasión se generó espontáneamente una conversación a través  de las ondas hertzianas sobre Dios. Aunque preferíamos evitar hablar de política y religión en la *banda ciudadana, por lo sensible del tema, esa noche obviamos la regla y nos dedicamos a compartir las opiniones de todos los que participábamos en la *rueda radioaficionada.

Algunos se declaraban abiertamente ateos, otros simplemente agnósticos, y la mayoría teístas. La cuestión afortunadamente no tomó el rumbo que generalmente toman estas conversaciones, cuando todos creen tener la verdad absoluta y descalifican a los demás, no tratamos de convencer a nadie para que aceptara nuestro pensamiento, ni hubo críticas ni burla hacia los que exponían ideas algo exóticas.

Lo que si iba quedando claro era que cada cual tenía buenos motivos para sostener sus creencias. El ambiente familiar parecía ser definitivo, seguido de los eventos que cada uno había experimentado en su vida y en su etapa de educación escolar, no es lo mismo haber pasado por colegios regentados por personal religioso que por otros de orientación laica.

Rubén se remitió a la apologética y nos dijo que es imposible que no haya un Creador al ver la magnificencia y perfección del universo, que solo bastaría ver los seres que poblamos la tierra para aceptar su existencia.

Margarita  riposta con la teoría del Big Bang, basada en en una colección de soluciones de las ecuaciones de la relatividad general, llamados modelos de Friedmann- Lemaître - Robertson - Walker. Y el origen de las especies de Darwin. Palabras más, palabras menos, ella atribuye que todo lo que existe se debe a un proceso generado por la misma naturaleza que ha permitido durante millones de años el proceso de la evolución.

Roberto en cambio cree que el hombre no fue creado de una bola de barro, y que es muy probable que hayamos  sido el producto de un experimento extraterrestre, como lo anotan  el escritor Suizo Erich Von Daniken: El mensaje de los dioses (1975) y Louis Pauwels y Jacques Bergier en su libro fantástico El planeta de las posibilidades imposibles (1968).

Aunque no fue parte de nuestro comunicado, quiero anotar una opinión que escuché del director de cine Sergio Cabrera: Él decía que no creía en Dios porque de existir no permitiría tanta injusticia e ignominia en la tierra, ni tanta hambre, ni tanto crimen, ni tantas cosas malas cuya lista no acabaría de enumerar.

Gerardo intervino y dejó clara su opinión: Yo ni creo ni no creo en su existencia. Me declaro totalmente escéptico, y les confieso que tal cosa no me preocupa mucho. Solo trato de vivir mi vida acorde a mi pensamiento, si hacer daño a nadie, incluyéndome yo mismo. Siendo solidario con el dolor ajeno y generoso con quien lo requiera y esté dentro de mis posibilidades.

No sé si después de la muerte exista el cielo y el infierno, o el purgatorio y el limbo. Me parece poco creíble que este sea nuestro destino al morir, es más ni siquiera estoy convencido de que el alma, como muchos la conciben,  trascienda a la inmortalidad. Pienso que fuimos semilla, ahora árbol que retoñó y dio su propio fruto, para finalmente marchitarse y secarse para ser parte del abono y alimento de otros seres.

También reconozco que puedo estar equivocado, y que al morir encuentre todo esto de lo que tanto hablan, entonces lo reconoceré con humildad y aceptaré lo que venga. Cambio…

Entró entonces un *break  pidiendo entrada al grupo. Era Paulina, otra colega de la banda ciudadana (*Citizen Band), Adelante Paulina, dijo el coordinador de la *rueda.

Después de saludar Paulina nos dejó sorprendidos con su intervención: Yo sí creo en Dios, es más lo conozco desde pequeña.

Todos guardamos silencio para digerir esa afirmación tan contundente. Fue Roberto el que se atrevió a preguntarle a Paulia: ¿Por qué dices eso?, ¿Cómo así que lo conoces?

Paulina nos sorprende aún más cuando no dice: Claro que lo conozco, si hasta tengo una foto de Él…

Más sorprendidos quedamos…
Paulina continuó… Aquí en el mismo lugar desde el que les hablo lo estoy mirando, es un viejito de pelo y barba muy blanca, con cachetes colorados. Está como sentado entre las nubes, es muy bonito.

Paulina se estaba refiriendo a una estampa religiosa que estaba enmarcada y colgada en la pared de su habitación. Ella era campesina y su fe se basaba en lo que le habían enseñado desde la preparatoria de su primera comunión. Era su argumento y le bastaba.

Creer o no creer, he ahí el asunto. La opinión de Gerardo aún me persigue y tal vez fue con la que más me identifiqué aquella noche de radio. Cuantos hay que viven dándose golpes de pecho, que no se pierden misa y que siempre dan limosnas solo para salir en la foto.

Seguramente, si hay cielo, allí estará Gerardo leyendo esto que cuento, porque el cielo es para la gente buena, que fue solidaria, que se identificó con el dolor ajeno, que dio mucho y nunca esperó nada a cambio. También allí entonces estará Paulina, con su fe de carbonero, que solo le bastó la fotico de Dios para creer en Él, pero sobre todo porque fue una buena mujer, porque así era ella por naturaleza.

Creer o no creer… De todas formas lo único seguro es la muerte, y cuando llegue tal vez sepamos la verdad, o tal vez nada sepamos, y entonces solo nos hundamos en la hojarasca del olvido a la que todos estamos condenados.

*Break: Solicitar transmisión (paso). (Breico, breik")
*Rueda: Comunicación radial de varias personas para conversar.
*Citizen Band: BC. Banda ciudadana. Frecuencia radioaficionada en los 27 MHz.

domingo, 15 de febrero de 2015

LOS OTROS

Alberto López

Estatuas alineadas en el monumento FDR en Washington DC

Cuando se regresa
del otro lado del jardín
ya nunca amanece.
Todo es velado y gris…
Como en penumbra.

Marcados por el hierro
estamos condenados a vivir
una libertad prestada
en la oscuridad de la multitud
sin llamar la atención
ocultando nuestro estigma
en el sigiloso silencio del miedo.

Hemos pagado 
pero seguimos condenados.
La memoria de los hombres
y la del mundo
nunca perdonan ni olvidan.

Somos carne de fracaso
viviendo tiempos de derrota
en una vida en la muerte
que no es vida
en una muerte en vida
que no es muerte.

Siempre…
La palabra es… siempre…
Como en el infierno.
Siempre… y para siempre.

Nosotros
los hijos malditos
de la estirpe de Caín
hasta el fin de los tiempos
siempre… y para siempre
seremos los otros.

sábado, 14 de febrero de 2015

EL GRITO Y EL MIEDO

Alberto López

Alberto López nos comparte este viaje al interior de la psicología humana, escudriña el origen y los efectos del miedo, esa sensación que todos hemos sentido y seguimos sintiendo en algunos episodios de nuestra vida. Extraordinarias reflexiones alrededor de este tema. ¿Te atreves a leerlas o te da miedo?

EL GRITO



El cuadro de Edvard Munch (1863 – 1944) El Grito, que ilustra este texto, resulta el gesto más expresivo del arte contemporáneo para significar el gran desaliento que el hombre moderno sentía ante el fin de siglo y la transición al siglo XX. Munch nos habla de sus sentimientos cuando pintó esta obra: … ”Iba caminando con dos amigos por el paseo… se ponía el sol… el cielo, de pronto se tornó rojo… yo me pare… cansado me apoye en la baranda… sobre la ciudad el fiordo, oscuro, azul, no veía sino sangre y lenguas de fuego… mis amigos continuaban su marcha y yo seguía detenido en el mismo lugar temblando de miedo… y sentía que un alarido infinito penetraba toda la naturaleza”…

Estas frases tremendas nos hablan de una hipersensibilidad del autor que, con la realización de este cuadro se convierte en altavoz de una angustia existencial que algunos atribuyen a los horrores del siglo pasado, pero que para otros va más mucha más allá, a un pasado lejano, donde el hombre comenzó a ser hombre.

El simbolismo de la imagen es patente en el rostro agitado del protagonista en primer plano, que es casi una calavera que se aprieta el cráneo con las manos para que no le estalle. El empleo de los colores, violentos es puramente simbólico y trata de transmitir al espectador el agitado estado de ánimo del autor. Esta sensación se refuerza con la presencia de dos testigos mudos, lejanos, anónimos, dos figuras negras que se recortan al fondo de una violentísima perspectiva diagonal que agrede la visión de quien la contempla. Las formas se retuercen y los colores, completamente arbitrarios, no buscan una verdad racional, objetiva, si no que tan sólo intentan expresar el sentimiento del autor.

Pero… ¿porque llegamos a gritar de esa manera?... ¿dónde aprendimos a hacerlo?... ¿de dónde surgen los fantasmas que nos hacen explotar así?... ¿son expresiones culturales adquiridas o vienen con nosotros de más atrás, desde antes de la cultura?

Me encontraba en el aeropuerto de Barajas, consumiendo indolente las horas, a la espera de mi vuelo a Santa Cruz de la Sierra, concentrado en una novela de un joven autor ya consagrado que no conseguía acabar (aunque todos decían que era una obra maestra, a mí me parecía una cosa insustancial) cuando de pronto me estremeció un grito desgarrador. Quien lo emitía era un niño de seis o siete años que, sentado en uno de esos asientos incómodos que hay en los aeropuertos, se había quedado cuidando del equipaje mientras su madre iba a hacer una consulta al mostrador de una compañía aérea. Pensé, que niño más mal educado, y despotriqué para mi interior contra la irresponsabilidad de su madre. Mientras el niño lloraba desconsoladamente, esta, charlando animadamente con otra señora, volvía caminando tranquilamente. Cuando llegó, le dirigió unas palabras para calmarle, recogió las maletas y el niño se levantó entre sollozos, agarrando por detrás del cinturón de su madre y se fueron hacia las puertas de embarque. Entonces me di cuenta que el niño era ciego.

Niño, ciego y en un inmenso aeropuerto donde hasta para los videntes no entrenados resulta difícil orientarse, me pareció una situación de desprotección donde se expresaba la más profunda de las soledades impuestas, la de un niño desamparado.

Cuando paso por su cabecita la sospecha de que su madre quizás no volviera, le entró un pánico tan aterrador que le llevó a gritar desesperadamente como única reacción ante el pavor de sentirse solo y abandonado. Entonces me vino a la memoria el cuadro de Munch, abrí mi cuaderno y tomé las notas que hoy me llevan a escribir este texto. Aquel cinturón de la madre al que agarrarse, era todo lo que aquel niño tenía como seguridad para asirse a este mundo

Todos los cachorros de los grandes mamíferos, incluido en hombre, comparten ese pavor, es miedo al desamparo, ante la desprotección frente al depredador, siempre al acecho, del que somos presas fáciles en nuestros años de aprendizaje. Nuestro cerebro sigue siendo el de un cazador recolector menor, tanto en entidad física como en número entre los depredadores (el del agricultor en el arco de la evolución es relativamente reciente) así que continúa poblado mayoritariamente por los miedos a ser cazado.

El miedo a los monstruos que habitan las pesadillas de nuestros cachorros, viene de ahí, de la fiera que nos persigue y nos da caza. Los niños de hoy experimentan ese pavor en las pesadillas del sueño nocturno, cuando se despiertan llamando a su madre. Reflejos de orígenes ignotos de aquel miedo ancestral con el que llegamos a este mundo.

Cuando llego por la noche a mi casa, después de una jornada de trabajo y mi perra Lara sale alegre a saludarme moviendo la cola, no es solo por la alegría de verme de nuevo, ni por la comida que le espera, sino por la tranquilidad de saber que un día más su amo ha vuelto y no la ha dejado sola y abandonada. Su infinita fidelidad se basa en la tranquilidad de que su amo siempre la cuidará y nunca le dejara abandonada. Por eso cuando el amo muere, si no hay sustituto, el animal se ensimisma esperando la muerte.

La cultura nos enseña a reprimir los gritos…”no grites le decimos al niño”…y sin saber por qué el niño sigue gritando… Y no le entendemos…Y es que el niño simplemente grita porque le sale de dentro, porque es parte de su condición de ser humano. Ante un hecho singular el hombre adulto también se exalta incontrolado y grita. Lo hace en el futbol, en las peleas, le grita a la mujer para imponer su poder y al animal indefenso en su mudez, lo hace desde un automóvil a otro o grita con el vecino cuando discute porque su perro se ha meado en su puerta. Por eso se podría decir que en el cuadro de Munch, no es el hombre quien grita…grita el miedo.

EL MIEDO

Todo sería distinto si no tuviéramos miedo, al futuro, a la pobreza, a la soledad, a la vejez, a la enfermedad, al dolor, a la muerte, a la soledad. Todos en el fondo deseamos el orden, la seguridad, la ausencia de duda. Todos tenemos miedo a la libertad, en lo que representa de desconocido, de imprevisible, de futuro incierto.

El miedo a perder las cosas que tenemos o a no conseguirlas nunca, es la causa de la infelicidad. Tememos incluso más el no poder tenerlas o el poder perderlas que el no tenerlas o el perderlas realmente. Tener y no tener son los dos polos de nuestro desasosiego que alimentan la infelicidad. Jesucristo repetía una y otra vez:”no tengáis miedo”. El cristianismo con la promesa de un más allá, pretende exorcizar el miedo, hacerlo llevadero.

La felicidad o su imagen virtual no es la ausencia de dolor, sino más bien, la ausencia de miedo. El miedo, los miedos, se han ido acumulando con el paso del tiempo en la memoria biológica de los hombres, hasta modelar en cierta medida su ser existencial. Estos son los miedos viejos, los ancestrales, los que ya estaban en nosotros cuando nos concibieron, los que heredamos de generaciones y generaciones de humanos que se pierden en el túnel del tiempo.

Buena parte de los miedos nuevos, los que devienen como producto de la cultura, se forman en nuestra adolescencia, (un periodo de nuestra vida dominada por la inseguridad y de la que algunos nunca salen) y ya nunca nos abandonan, dejando su sello impreso en los pánicos de la madurez.
 La memoria parece a veces especialmente preparada para guardar los recuerdos vinculados a nuestros miedos, siendo más poderosa que nuestro deseo de olvido. Incluso aquel recuerdo que creíamos definitivamente enterrado, surge de manera imprevista en el momento más inesperado agobiando nuestro espíritu desprevenido.

Todo organismo vivo, por el solo hecho de vivir, tiende a la estabilidad, al equilibrio, a la seguridad. Es la incertidumbre de la naturaleza, la que, a través de generaciones imprime en él una especie de pánico biológico que acaba formando parte del propio ser viviente.

Los miedos viejos o nuevos, no son producto de algo histórico, ni consecuencia de un suceso, aunque así se presenten aparentemente. Son sucesos en sí mismos, que toman cuerpo, que se vehiculizan a través de un hecho, al que adjudicamos el motivo de nuestro miedo. En el fondo todos los miedos son ancestrales. Todos son el mismo miedo.

El miedo no viene con las cosas, no viene con la historia. Como el mal, está en nosotros, en nuestra propia naturaleza, en nuestro ser. Forman parte de nuestra herencia. Es la historia la que pone las palabras al miedo. Por eso no cabe la felicidad o solo cabe la de los tontos, la de los simples o la de los inconscientes.

La felicidad es como la alegría, la experimentemos en momentos de exaltación como chispazos de tiempo, cuando por breves momentos, aletargado el miedo, nos sentimos seguros. El estado opuesto, también más o menos fugaz, es la tristeza, que como la melancolía, son estados de pacto con el miedo. Sin embargo el estado natural, hacia el que tiende el hombre es el del aburrimiento.

Sabemos que el motivo de nuestra infelicidad, el miedo, es realmente algo ridículo, una pérdida de tiempo, como la tristeza o la melancolía. Porque también sabemos que las cosas pasan irremisiblemente. La cabeza nos dice que nada podemos con la aleatoriedad de la vida que algunos, para consolarse, llaman destino. Pero eso no calma el miedo. El miedo habita en nosotros desde antes de nuestra historia, por eso es una enfermedad sin cura.

El hombre cuerdo oscila entre la imbecilidad de la ausencia de miedo y el dominio por el miedo de la personalidad del alienado. El hombre cuerdo ambiciona la seguridad y el orden. Su estado natural de espíritu es la cobardía. Por eso potencialmente todos somos conservadores. Por eso no le costó al nazismo llegar al poder…solo tuvo que gritar más alto y más fuerte.